miércoles, 31 de enero de 2007

Para vos...

Que te creés un winner porque estrenás pareja cada cambio de luna y estás más sólo que una media sin par.
Que con casi medio siglo encima, mucha lleca, viajes, plata y mujeres… no tenés quién te prepare el desayuno ni te planche una camisa.
Que pensás que ser selectivo es probar, usar y descartar sin importar cuánto lastima tu puta indiferencia.
Que te la das de Don Juan y seducís por deporte, eterno insatisfecho, creés que no hay mujer hecha a tu medida y sos vos el que se queda corto.
Para vos que me hiciste llorar de amor, de vergüenza y de celos, te tuve un día y como una imbécil me tragué todas tus mentiras. Dirán que actúo por despecho… Y sí, prefiero vomitar la bronca y no seguir llorando a solas y a escondidas. Porque no me merecés. No quiero tu amor de besos, quiero un amor de verdad, pleno, auténtico. Eso que sos incapaz de dar y hace años lo venís demostrando.
Infeliz.
“Best is yet to come.” Pero no para vos, para nosotras, para las que alguna vez desgraciadamente pasamos por tu vida.




Pa' lo que te va a durar...


Estás cachuzo a besos,
te han descolao a abrazos
Se te ha arrugado la cara de tanto sonreír
Si habrás ensuciao puños en mesas de escolaso,
si habrás gastao alfombras, muchacho bailarín.

Cómo tembló Palermo
cuando sacando vales pelaste
la de cuero repleta de tovén.
Cómo tembló Griselda
aquellos carnavales
que marcó ciento veinte tu regia voiturette.

Pa'lo que te va a durar tanta alegría y placer
Lo que vas a cosechar cuando entrés a recoger.
Cuando te des cuenta exacta
de que te has gastao la vida en aprontes y partidas,
muchacho te quiero ver.

Vos sos el que no pide,
vos sos el que no ruega
vos sos a quien ninguna mujer lo despreció.
Vos sos el que no tiene temores cuando juega,
vos cobrás por derecha habiendo banca o no.

Y por gaucho y derecho vas dejando a pedazos
En esta caravana tu noble corazón.
En esta caravana de envidias y fracasos
Con que adornás tu vida de criollo y de varón.

martes, 30 de enero de 2007

Fight Club




Estas dos criaturas de Dios trabaron pelea a muerte en mi ventana. No sé dónde estarán ahora porque iban y venían de un lado a otro sin ceder terreno. Lo que más me preocupa es saber quién resultó vencedor…

lunes, 29 de enero de 2007

Qué lindo es ser mujer

So tell me, have you ever really ... really, really ever loved a woman?

No te pasa que ante una pregunta del estilo “¿Vamos a la fiesta de Fulano el sábado?” o “¿Te gustaría que pasemos el fin de semana en la costa?” o “¿Salimos esta noche?”… tenés ese acto reflejo de pensar en primera instancia si justo vas a estar menstruando, si te vino o se está por ir o es el día crucial, o si estás depilada o tenés tiempo de depilarte… Inevitable. Pensamientos que se disparan como el rayo. Después van apareciendo otras cuestiones de menor importancia como si realmente tenés ganas, con quién dejás a los chicos, qué dice el servicio meteorológico, etc. Porque una programa sus eventos en función del calendario menstrual y depilatorio, cosa que los hombres no entenderán jamás.
Ni hablar de un encuentro sexual. Ahí el tema se vuelve decisivo y sufrís contando los días del período de atrás para adelante y de adelante para atrás porque qué pasa si se adelanta un día o se atrasa dos, o viene con turbulencias y no se quiere ir… No existe el mito de vieja que si te bañas se te corta y esas bobadas. Cuando viene Andrés se para el mundo y no tampón que alcance.
Los pelos son algo más controlable pero hasta ahí. Porque la piel de bebé no dura nada, y a la semana se empiezan a notar los puntitos y entonces hay que esperar por lo menos diez días que crezcan lo suficiente para poder arrancarlos de cuajo. Si no, siempre está el último recurso de la maquinita, absolutamente imperdonable pero tan necesaria a veces.
He visto que la depilación es un tema recurrente y prioritario en los blogs femeninos. Es reconfortante saber que no soy la única obsesiva, torturada mental, esclava de la pinza… In any case, yo este año me doy con el láser…
Y en la próxima vida quiero reencarnar en un libro.

sábado, 27 de enero de 2007

Los quinotos y los niños



Coca es mi madrina y amiga íntima de mamá. Vivía cerca de casa en un viejo caserón tipo chorizo. En la esquina había un bar muy antiguo que alguna vez supo ser punto de encuentro de compadritos y malevos allá por el 1900.
Los cumpleaños de Coca eran famosos. Ella es soltera pero le sobran amigos y, para los festejos, la casa explotaba de gente, comida y regalos y el griterío alcanzaba niveles escandalosos. La costumbre estableció que cada invitado debía traer algo de comer. Así aparecían siempre los platos típicos: la empanada gallega de Coca, las bombitas de roquefort de tía Emilia, el falafel y los keppes de Edith, la focaccia de mamá e infinidad de delicias caseras.
Pero sin duda el plato más esperado, sin el cual no había festejo, eran los quinotos al whisky que preparaban artesanalmente Telma y Luisa (prefiero obviar los nombres reales, por si las moscas). Estas dos reinas de la simpatía, a quienes más tarde tuve oportunidad de conocer mejor y apreciar menos, eran hermanas solteronas, se las daban de aristocráticas y adoraban meter sus narices en los asuntos ajenos. Pero esa noche sus quinotos eran tan esperados que, gracias a ellos, Telma y Luisa se convertían en las hadas madrinas de la fiesta.
Recuerdo un cumpleaños en particular, yo tendría 10 años o menos. Hubo un choque en la esquina, algo que cobró fama de espectacular en un barrio donde nunca pasaba nada. Con el estrépito, salieron todos corriendo a ver qué pasaba abandonando charlas y platos atiborrados de comida. A los chicos nos obligaron a quedarnos adentro y cerraron la puerta del zaguán. Éramos como veinte. Los más grandes, Lita y Alejandro, se autoproclamaron jefecitos del grupo pero en seguida comprendieron que no podrían controlar a la prole y entonces se nos unieron. Decidimos atacar primero la cocina donde no nos dejaban entrar los mayores, suponiendo que podríamos darnos un festín inolvidable. Pero en verdad no encontramos nada interesante pese a que hurgamos en los cientos de bandejas, paquetes, cajas y frascos… hasta que alguien dio con los quinotos. “¿Qué es esto?” “Deja eso, no toques que tiene whisky”, dijo Lita. “¿Qué es güisti?” Y ya unas cuantas manitos curiosas se hundían en el líquido espeso, acaramelado y brillante. Al principio no nos gustaron. Pero después del segundo, se sentía un sabor dulzón que invitaba a más. Y después del cuarto o quinto reíamos a carcajadas con la mirada extraviada. Así nos descubrieron nuestros padres: desparramados en el piso de la cocina, la ropa manchada y pegajosa, hablando pavadas y negándolo todo. Desconcierto general por la pérdida de los ansiados quinotos y lágrimas de rabia e impotencia en los ojos de Telma y Luisa.
Nos mandaron a dormir la mona. Coca trató de apaciguar los ánimos para que no nos castigaran pero no pudo impedir que volara algún que otro sopapo.
Al año siguiente tomaron la precaución de montar guardia rotativa permanente en la cocina. Parece que los quinotos valían su peso en oro…

martes, 23 de enero de 2007

Parole, parole, parole

El: Ya falta poco y terminamos.
M: Sí…
El: Y… ¿cómo te ves?
M: Al sol me veo horrible.
El: ¿Por qué horrible? ¡Jajajajaja! Entonces no podrás ir a la playa este verano.
M: No sé, me parece que todavía tengo un poquito acá, ¿ves?… Al sol me veo mal.
El: VOS ves mal, nena. Muy mal. Ponete boca abajo.


El: ¿Está todo bien?
M: Sí, ¿por qué me preguntás?
El: Porque no me mirás a los ojos...


El: ¿Seguís ensayando con el coro?
M: No, ahora estamos de vacaciones. Retomamos en marzo.
El: Me encantaría escucharte… (suspiro) Debés tener linda voz.
M: Bueno... algún día te voy a cantar.
El: ¿En serio? Cantame ahora.
M: No, ahora no.
El: ¿Cuándo?
M: No sé, no da el lugar ni el momento.
El: Decime vos dónde y cuándo.


El: Para recibir, primero hay que dar mucho. Hay que saber “dar”.
M: Sí, pero a veces das demasiado y recibís poco o nada.
El: Hay que insistir. Dando se recibe.
M: Es lindo dar y recibir. Pero no siempre es recíproco. Algunos no lo entienden así.
El: ¿Y vos das mucho?
M: Si el otro es merecedor… sí.

lunes, 22 de enero de 2007

La "coltura"

"La coltura es una gran cosa, m' hijo!... porque... usté va en un concierto, de Chopin, como ser ... si no tiene coltura, cree que Chopin, es el inventor del guiso de mariscos... en vez, si tiene coltura, sabe que Chopin era un pianista que fabricaba valses de todas las medidas: nro. 1, nro. 2, nro. 3, para cualquier largor de dedos...."
Catita (Nini Marshall)

viernes, 19 de enero de 2007

Hoy toca limpieza de cartera

Ciertas cosas me hacen sospechar que cargo con un verdadero agujero negro...

- billete de dos pesos roto con un mensaje tenebroso: “No rompas la cadena porque todos los que tuvieron este mensaje estarán muertos”

- una cucharita de helado

- libro miniatura “Los días por venir” con dedicatoria de un tal “Comandante Nemelás”

- lamparita bipin quemada

- la llave del gimnasio, esa que desapareció hace más de un año y nadie sabe dónde está (ahora ya saben)

- la varita de luces de Floricienta, también otrora desaparecida

- un post-it mugriento con un password complicado de algo que debe ser importante

- dos tampones

- un Buballoo de banana (o algo así) aplastado

- bono de descuento 2x1 para un telo de Colegiales

- dos fichas de metegol

- un Pokemon sin cabeza

miércoles, 17 de enero de 2007

El bañero



Esta mañana me crucé con la vecina de al lado que llevaba al nene a la colonia. Me abordó desesperada:

V: ¿Te enteraste?
M: ¿De qué?
V: Contrataron otro bañero. Juan no viene más.
M: Ah, mirá vos, no sabía… ¿Quién es Juan?
(Por la forma en que me miró comprendí que la ofendí con mi ignorancia).
M: Ah, sí, sí. Ahora caigo. ¡Juan! Claro, el bañero del año pasado. ¿Por qué no viene más?
V: No sé. Parece que pidió aumento. ¿No viste que contrataron a otro? Pero te digo: nada que ver con Juan. Este tiene mal carácter, los caga a pedos a los chicos… bla, bla, bla, bla…

Seguía hablando sin parar pero yo estaba como encerrada en el cono del silencio.
La contratación del bañero no es un tema que me quite el sueño. La verdad que no. Pero está bueno que se lo quite a mis vecinitas que obviamente salieron perdiendo con el cambio. Juan era un pibe de veintitantos años, muy buen mozo, abdominales bien marcaditos y simpático por demás. Las minas se instalaban a su alrededor para mimarlo y competían a ver a quién le daba más bola. De terror. Todo eso mientras sus hijitos jugaban en la pileta bajo la no muy atenta mirada de Juan.
El nuevo bañero es muy distinto. Tipo maduro, no muy agraciado y hasta diría que un poco hosco. Se genera un vacío donde él está, nadie quiere sentarse cerca. Pero no tiene mal carácter, lo que pasa es que hace valer su autoridad y protesta cuando los chicos corren alrededor de la pileta, los manda a ducharse, etc. O sea, todo lo que Juan nunca hizo ya que sólo tenía tiempo para dedicarse al harem que ahora suspira por su ausencia.
Sólo por la delicia de contradecir, diré que el nuevo bañero me cae muy bien. Y hoy pienso saludarlo y quedarme a charlar con él. Ya estoy preparando la canasta con el mate y rosquitas de limón. Seguro que le gustan.

martes, 16 de enero de 2007

No es lunes, pero igual...


Dolor menstrual, tedio, mucha fiaca y hambre de helado de chocolate con pasas y almendras.

Así me siento hoy.

sábado, 13 de enero de 2007

Quiero BRASIL

Moro
Num país tropical
Abençoado por Deus
E bonito por natureza
Mais que beleza
Em fevereiro, em fevereiro
Tem carnaval, tem carnaval


Propuestas varias de vacaciones pero yo sólo quiero Brasil.

Samba Verde Café Sol Caipirinha Batucada Arena
Bahia Maracuyá Bamboleio Carnaval


Brasil, prá mim, prá mim, prá mim…


jueves, 11 de enero de 2007

¿Hay algo más humillante que la tira de cola?

Quisiera, por un instante, tener otra vez 10 años y ser LAMPIÑA TOTAL.

La depiladora, para colmo, me miró con mala cara cuando enumeré:
-Pierna entera, cavado… y tira de cola.
Lo dije con timidez porque a quien no le da un poco de vergüenza poner una mano en cada cachete y abrir el oj...(“abrí más, nena, porque si no se pega la cera”), todo delante de una mina impersonal y muy profesional que a veces no lo es tanto y tira que te tira con saña, como si se tratara de un desafío personal y una aguantando con los dientes apretados preguntándose para qué tenemos pelos en el culo. Ella ha hecho esto miles de veces, pero igual pone cara de asco como si fuera éste su debut.
La piba que me atendió la última vez, mala onda total, cara de vinagre picado, responde al pomposo nombre de Marlene. Mucho mohín de asquete pero en un momento atisbé, medio de reojo, un tremendo puerco espín que le asomaba en la axila. “En casa de herrero…” Say no more.
Después de mucho tironeo, “abrí más los cachetes”, “agarrá bien la bombacha de costado para que no se manche”, y yo puteando por lo bajo y rezando para que termine pronto, Marlene me muestra triunfante un pedacito de cera relleno de pelos recién arrancados:
-Era este redondelito que no quería salir.
Lo dijo sonriendo con ojos de Medusa. Me dio miedo.
Al fin terminó el suplicio. Pero se dio el lujo de agregar “Quedó bien, pero podría haber quedado mejor si no te hubieras pasado la maquinita”. ¡Ya está! Qué bronca me da que se justifique con que el pelo está muy corto, encarnado o que por culpa de la máquina ahora está reduro y no sale. ¿Qué quiere que haga?
ODIO la tira de cola. Me duele, me hace sentir vulnerable, me avergüenza…
Pero qué lindo cómo queda después. Toda chuavechita, como un bebé. Lástima que dura tan poco… ¡Nos vemos, Marlene!

miércoles, 10 de enero de 2007

martes, 9 de enero de 2007

De sahumerios y otras yerbas


Días atrás fuimos a tomar un café a la plaza de San Telmo con Paulita. Las nenas revoloteaban detrás de las palomas que arrasaron con los dos platos de maníes que trajo el mozo.
Esquivando vendedores ambulantes, artesanos, locos lindos y algún que otro turista desorientado, logramos mantener una conversación más o menos coherente. Pero, boluda, te digo que el tipo me tira onda. ¿Estás re segura? Sí, posta, tipo que aparece cuando yo llego y me da un re beso y a las demás ni las mira. Gorda, tené cuidado, no te ilusiones al pedo, mirá yo sé lo que te digo. Che, ¿quién se comió los maníes?

Y entonces apareció él con su cajita de aromas y su canción pegadiza:
"El sahumerio de Carlitos
Tiene un aroma especial
Lo prendés en tu casita
Y la mala onda se va…
"

-Chicas, acá les traigo los sahumerios de la buena suerte. Dos por $8. Son mágicos. ¡Milagrosos! Se cumplen todos los deseos.
(Obvia cara de duda pero bue… el tipo era simpático)
-¡Mami, mami, comprá! ¡Dale, comprá!
-Bueno… el de jazmín. ¿Les gusta de jazmín?
-Ah, ese es para el amor… Y muy efectivo.
-A mí dame ese de naranja con vainilla. ¿Es rico?
-Si, riquísimo. Para la prosperidad y el trabajo.

Sonreímos con indulgencia mientras se alejaba tarareando su canción.

Una semana más tarde, o sea ayer:

-Menta, ¿prendiste el sahumerio?
-No me hables.
-¿Por?
-Mucha prosperidad pero apenas lo prendí me cayó un ajuste de rentas del año pasado y es un toco de plata. Te juro que los tiro a la merda ya mismo. Aparte el olor es nauseabundo.
-Lo mío es peor. El del amor, ¿te acordás? Ese prendí y pedí, pedí y re pedí encontrar al macho argentino, a mi príncipe azul. Pero la que lo encontró es mi vieja. Está saliendo con un tipo 20 años más joven, un pendejo. Le dije, “Mami, a tu edad no estás para estas cosas ¿viste? Dejate de joder”. Y podés creer que ni se mosqueó. “Dejame vivir mi vida, estás celosa porque yo ahora tengo novio”. Eso me dijo… Che, ¿cómo era la canción de Carlitos? Tenía música de Palito Ortega, ¿no?

(Suspiro de frustración)

lunes, 8 de enero de 2007

You don´t own me

I’m not just one of your many toys.


Hubo reconciliación esta mañana.
Veníamos peleados mal con mi marido, pelea de esas que una cosa trae a la otra y así de una miguita se arma un huracán. Temas recurrentes. Esta vez porque las hijas se instalaron en casa unos cuantos días y yo no quería pero él ni me preguntó y entonces se tuvo que bancar mi cara de traste y yo mutis total durante una semana. Feliz año nuevo las pelotas. Empecé para atrás.
Me encantaría que alguna vez me pidieras disculpas.
Y entendieras que no es agradable sentirse invadido, como si ésta fuera tu casa y yo la invitada ocasional o la mucama que no tiene voz ni voto.
¡No pongo más cara de póker cuando vienen tus hijas! Si les gusta bien y si no, ya saben dónde está la puerta.
Pero por fin todo se va aclarando. Obviamente sé que no hará nada por cambiar las cosas, pero al menos esta vez ha debido escuchar mis reclamos y algo de todo eso habrá quedado en su cabeza.
Si es necesario haré pis en los rincones para marcar mi territorio. Pero callarme, no. ¡Hace mal aguantarse! Como dice la filósofa vernácula, gran diva argentina, “todo lo que entra tiene que salir”.
Para desquitarme pienso comprar esa remerita tan linda que vi ayer en Allo Martínez y, de paso, tomaré un trago fuerte en algún bar con terraza de mi Buenos Aires querido.
Me encantan los tragos donde te ponen paragüitas.

sábado, 6 de enero de 2007

Año nuevo, malla nueva

Necesito una bikini para este verano.
Recorrí varios locales sin encontrar nada potable. Al fin vi uno que me llamó la atención y entré sin vacilar, sonrisa de acá está esperando mi bikini nueva.
La vendedora me señaló con desgano el perchero de las mallas pero no vi ninguna de las de vidriera.
-Las bikinis que están afuera… ¿no tenés talle?
De mal talante contestó:
-A ver… ¿cuál querés? Me fijo si quedan, pero no creo.
Le muestro dos o tres modelos. Ella no cambia su cara de traste. Diossss….
-Tenés ésta que es muy linda.
-¿Cual? ¿La de lunares plateados? No... la verdad, no es para mí. ¿Esa en chocolate?
-No, ya está reservada para una clienta. Pero tengo esta otra animal print. Viene en turquesa y dorado con un detalle de lentejuelas.
-No, paso. Bueno... ¿estos dos modelos, la negra y esa otra azul?
-Ninguno. No me queda nada. Volvé la semana que viene y veo si te puedo bajar una de vidriera para que te la pruebes.
¡Ah no! Muy fuerte, la verdad.
Detesto la ropa “bajada” de vidriera. Siempre está sucia, estirada, quemada por el sol. Me pasó con un par de zapatos: el de vidriera tenía otro color y la marca de los clavitos.
La miré con mezcla de bronca y desprecio. Pero en seguida me recompuse, como una auténtica lady de country:
-Bueno, te agradezco tu gentileza. Muy amable. Que tengas un lindo comienzo de año y muchas felicidades. Paso en unos días, a la vuelta de mis vacaciones en Aruba, aunque tal vez compre la bikini por allá si tienen modelitos tan lindos como estos. Chau, amorosa. Gracias de nuevo.
¡Y me llevo el recuerdo de tu cara de orto, perra! ¡Comé caca!

viernes, 5 de enero de 2007

Sos o te haces?



Dr: Sos una chiquita inquieta.
M: (sorpresa)
Dr: Lo de chiquita es cariñosamente.
M: (sorpresa)
Dr: ¿Das muchas vueltas en la cama?
M: (sorpresa mayúscula)
Dr: Digo… cuando dormis. ¿Das muchas vueltas?
M: Sí. Me cuesta mucho dormir.
Dr: Ah, a mí también. Somos dos inquietos.
M: Jaja… Puede ser.
Dr: ¿Querés que te recete algo para dormir? Podría ser Valium, o tal vez algo más suave.
M: (grrrrr)
Dr: No querés tomar nada, ¿no?
M: No, ya te dije…
Dr: Pero te ayudaría a dormir.
M: No, gracias.
Dr: Bueno, pero si querés, pedime.


¿Qué querés que te pida? Mandame a dormir con dos preciosos orgasmos y después te digo a quién le das las pastillas.

jueves, 4 de enero de 2007

Catrasca y Borromeo


Dos angelitos dormidos, carita arrugada y mullida, qué ganas de pellizcarlos, de hundir las manos en ese almohadón de pelos, llenarlos de besos y velar sus dulces sueños… Y desear que sigan durmiendo un rato largo.
No están drogados, están recuperando energías para seguir rompiendo las bolas.
He descubierto con horror cómo se confabulan para robar comida. Organizan verdaderos asaltos a la cocina y la gata hasta ha logrado quedar atrapada en la heladera en pleno ataque a un paquete de salchichas. Él no se anda con vueltas. Voraz devorador de panes y medialunas, no se detiene ante nada. Cuando hay asado, monta guardia ante la parrilla y no hay hueso que no desaparezca astillado entre sus fauces. Ahora se le dio por el helado de tiramisú y ahí anda lengüeteando cucuruchos sin culpa ni pudor.
Adorables criaturas de Dios. Son de lo que no hay.
Sobre todo ella, en especial cuando me trae un rechoncho cuis de regalo a la mañana temprano. Para arrancar el día nomás. Ahí está el cuis sobre el felpudo, medio cadáver a veces teniendo en cuenta que el hambre no perdona y la muy turra ya ha dado cuenta de él, total a mí con medio regalo me alcanza igual. El veterinario dice que no debo retarla ni castigarla, que lo hace como muestra de agradecimiento y amor. Debe estar muy agradecida, me parece a mí, porque el último cuis pesaba casi dos kilos.
Este año Papá Noel le trajo a ella un Whiskas de pollo y a él una pelota de basket chiquita. Y los dos muy contentos con sus regalitos. Ya rompimos una ventana con la pelotita nueva… En fin… un accidente lo tiene cualquiera.
Ahora estamos en la etapa del recambio de pelos. Podría rellenar dos sillones con los despojos de la última semana. O hasta hacerme extensiones. Estoy meta cepillarlos mañana, tarde y noche. No sé hasta cuándo seguirán saliendo pelos. Mi ropa está llena de pelos, las alfombras están llenas de pelo, la comida tiene pelos, hasta la esponja del baño tiene pelos. Están tan felices con los mimitos del cepillo que se frotan contra mí y me dejan puestos los últimos mechoncitos.
Yo los quiero igual. ¡Mis dos solcitos!
Sigan durmiendo y no jodan.

miércoles, 3 de enero de 2007

JE T'AIME AINSI

¿El día o la noche? El día
¿Marido o amante? Ambos
¿Pollera o pantalón? Pantalón
¿Invierno o verano? Verano
¿Cerveza o champán? Champán
¿Besos o abrazos? Besos y abrazos
¿Un color? Azul
¿Una golosina? After Eight
¿Un perfume? Kenzo D’ete y J'adore de Dior
¿Comida favorita? Asado y pizza
¿Un actor? Al Pacino
¿Playa o montaña? Playa
¿El cable a tierra? Mucho gym
¿Una pasión? Mozart
¿Un miedo? A la oscuridad
¿Lo que te enfurece? No poder elegir

¿Un vicio? Las novelas de folletín
¿Un defecto? La terquedad
¿Una virtud? La constancia (o la terquedad)
¿Un lugar en el mundo? Buenos Aires, la reina del Plata
¿Una asignatura pendiente? Tener un hijo
¿Algo de qué arrepentirse? No haber seguido mi vocación
¿Algo de qué enorgullecerse? Haber cantado en el Colón
¿Rebelde o sumisa? Muy rebelde
¿Arriba o abajo? Arriba y abajo, abajo y arriba
¿Un capricho? Hacerlo en penumbras
¿Un recuerdo? Tardes de mate y novelas con mi mamá
¿Una fobia? A las multitudes
¿Una obsesión? La depilación
¿Un placer? Desayunar en la cama
¿Una cábala? No tengo
¿Una flor? Rosas color té
¿Un secreto? Unos cuantos

martes, 2 de enero de 2007

Bienaventurados los niños

“¿Por qué te fastidian tanto los niños?”
La típica pregunta de mi marido que, dada la poca onda que tengo con sus hijas, se siente afectado por mi intolerancia.
Pero no se trata de cualquier niño, en realidad. Son estos especímenes concebidos y criados en el área delimitada por el cerco perimetral de Sorete Village Golf & Country Club los que alteran mis nervios.
No juegan a la pelota ni a las muñecas ni a la mancha venenosa. Corren carreras de cuatriciclos, tienen fotolog y celulares-con-cámara, se pasean en roller heelys y deben creer que Papá Noel viaja en 4x4 y tiene tarjeta de crédito.
Lo peor de todo es esa irreverente actitud de “niños bien”. Fuck off!
Y las madres… Lo único que supera en desfachatez y mala educación a los chicos de country, son sus madres. Preocupadas hasta la incapacidad de conciliar el sueño por la forma y color de los souvenirs que repartirán en el cumpleaños de su hijito, porque deben superar en originalidad y buen gusto a los de Martina, y no pueden ser menos caros que los de Augusto, tal vez un poco más grandes que los de Francisco. A mí no me joden, no hay una pizca de sentido común en sus cabezas de chorlito. No me importa si llevan a los hijos al jardín en sus autos hiperlujosos y después se van derechito al spa mientras yo sigo de largo rumbo a la oficina. No me importa nada nada.
Mis hijos (cuando los tenga) no van a ir a ese colegio trilingüe puto donde, pese al exclusivo estándar de selección y al conchetaje escandaloso de los padres, hay nenes que le muestran el pito a las nenas durante el recreo. A mis hijos los quiero en el Nacional. Que se hagan de abajo como corresponde. Y me cago en los chicos de country y sus madres deprimentes, elitistas, ridículas, racistas… ¡Me rompen soberanamente las pelotas!