miércoles, 30 de mayo de 2007

Sweet attack

Ella dijo que te vaya bien,
y le dije buena suerte y hasta luego.
Y nunca más la volveré a ver
o tal vez sea en algún tiempo.




Merenguitos, nueces, almendras, chocolate, café batido
y praliné bien crocante.
En ese orden.

martes, 29 de mayo de 2007

Norma, "la del campo"

Contaba cerca de cuarenta y cinco años pero la recuerdo eterna adolescente. Vivía con la mamá en una casa viejísima llena de plantas, gatos, un piano enclenque y cortinas de tul con florcitas bordadas. Estaba peleada a muerte con la hermana melliza, la que se casó con “el hombre de negocios” y que, renegando de su pasado, se distanció de la familia, se mudó a Yanquilandia y “si te he visto no me acuerdo”.
El papá de Norma era hombre de campo. Tenía varias hectáreas cerca de Lobos donde administraba ganado y algunos cultivos. Allí pasaba ella sus fines de semana y a veces también las vacaciones. A la vuelta traía quesos, dulce de leche, miel y todas esas cosas ricas que los bichos de ciudad saboreamos con tanto placer.
Mamá y Norma eran amigas desde la infancia. Iban juntas al campo todos los veranos y de ahí que un buen día Norma nos propuso a mis hermanos y a mí conocer sus pagos, previa narración detallada de paisajes y personajes que de tanto repetir ya se nos hacían propios.
Un sábado a la mañana bien temprano tomamos el tren a Merlo y de ahí la conexión a Lobos.
-Mamá dice que viajemos siempre en el vagón del medio porque el primero y el último son peligrosos –espetó mi hermanito.
Ejem… El tren de Merlo a Lobos sólo contaba con dos tristes vagones. Tuvimos que hacer la excepción. Hacía mucho frío y las ventanas no tenían vidrios. Ni las persianas bajaban. Allí estábamos solos con nuestros infinitos bagayos riéndonos todavía del vagón del medio cuando escuchamos voces y ruidos y en segundos el tren se pobló de gente. Por todos lados salían chicos, gallinas, perros y hasta un chanchito que no quería estarse quieto y terminó atado a la puerta. Viajamos apretados un largo trecho y al fin llegamos.
La entrada al campo era un larguísimo camino arbolado a cuyos costados rumiaba un centenar de vacas. Los perros corrieron a recibirnos. Nos miraron con cautela al principio hasta descubrir en nosotros nuevos compañeros de juegos y travesuras. Todo era tan verde y olía a… campo.
El padre de Norma, Don Martínez, debía tener cerca de 80 años. Alto, corpulento, siempre erguido y de mal humor. A Norma la retaba casi permanentemente pero con nosotros era increíblemente tierno. Una suerte de abuelo postizo. Con orgullo nos llevó a conocer sus tierras que tiempo atrás debieron ser muy extensas, hasta que un día llegó el progreso y la autopista cercenó el campo casi a la mitad. Desde entonces, nada era igual.
Con Norma también paseábamos. Fuimos a la pulpería que atendía el mismo dueño desde hacía medio siglo y cuando le pedimos un kilo de papas nos trajo unas bolitas blancuzcas que miramos con desconfianza.
-¿Qué es esto, Don Cipriano?
-Papas. ¿No me pidieron papas?
-Pero no parecen. Mire… están como amarillas y muy arrugadas. Además son chiquitas.
-¡Son papas cultivadas en arena!
Lo dijo muy serio, como dándose importancia y Norma lo creyó a rajatabla. Nosotros contuvimos la risa hasta que al llegar a la casa Don Martínez estalló en improperios contra Don Cipriano y sus antecesores, culpando a la desgracia de tener una hija con tan pocas luces a la que cualquiera le daba gato por liebre. Norma ni se inmutó. A la tarde salimos a caminar por los campos vecinos y, tras asegurarse que nadie la veía, se metió entre los maizales y al rato empezó a arrojarnos choclos que nosotros embolsábamos con complicidad. Con Norma todo sabía a travesura. Tuvimos que escondernos cuando pasó la camioneta del vecino que, escopeta en mano, oteaba el horizonte en busca de ladrones de choclos. Volvimos a toda velocidad, cargados hasta la manija.
-¿Qué traen ahí? No habrán ido a robar choclos, ¿no?
¡Jua jua juaaaaaa! Y sí… Era una tentación. Pobre Don Martínez que después andaría por ahí rechazando acusaciones de vandalismo y haciendo valer su honestidad de hombre de campo.
Lo mejor de todo era el asado en el horno de barro. Y las pizzas bien finitas que amasábamos a media tarde entre mates con pastelitos, escuchando historias rancias y pintorescas. La bruma del anochecer, el canto de las lechuzas, algún aullido perdido en la lejanía y cientos de sapos y grillos poniéndole música a este fantástico escenario, tierra de indios y gauchos, todo se confunde en un mágico recuerdo con olor a campo y nostalgia.

lunes, 28 de mayo de 2007

Espera de lunes

Hoy tenía turno con la dermatóloga a las 09:20 hs. Llegué temprano con la vana esperanza de que alguna cancelación de último momento acelerara mi consulta. Shit! La sala de espera está llena a reventar y no es nada alentador escuchar las quejas de unos cuantos pacientes que a punto están de echar raíces mientras juegan inconcientemente con el numerito, lo arrugan, lo estiran, lo hacen cucurucho y lo vuelven a estirar.
Busqué un lugar con vista panorámica al pasillo pensando que tal vez, con un poco de suerte y viento a favor, podría cruzarme con el hombre de mis desvelos, ese que me mira extasiado como si hubiera salido el sol. Pero al cabo de los primeros cincuenta minutos comencé a perder las esperanzas. ¿Dónde estás, amor de mi vida, que no te puedo encontrar…?
Una señora en silla de ruedas se instaló a mi lado. El marido, muy malhumorado, proclamaba a los cuatro vientos que “Ahí adentro los médicos se cagan de risa, no atienden porque están tomando café y nosotros acá esperando como giles”. Y bue… algo de razón debe tener.
El doctor López entró a todo vapor. Ya llevaba acumulados unos cinco o seis pacientes cuando se dignó comenzar su día de trabajo. Está igual que hace quince años, ni una cana más ni una menos, igual de gordo y petiso y la misma cara de pocos amigos. Parece ser una de esas tantas personas que por alguna razón desconocida han adquirido el don de mantenerse inmutables al paso del tiempo, como si durmieran en formol.
Lo que de verdad me saca de quicio son esos angelitos del demonio que, de puro aburrimiento y con plena intención de romper las pelotas, se revuelcan por el piso como verdaderos poseídos y organizan rayuelas por entre las piernas de los que ya sufrimos la tortura de una espera interminable y ahora corremos el riesgo de terminar en urgencias con un dedo aplastado. ¿Qué pasa con los padres? ¡Esto no es una guardería ni un depósito de pendejos! Si no te bancás a tu hijo, ¿cómo suponés que lo van a bancar los demás? Atalo, amordazalo, colgalo del perchero… ¡hacé algo pero sacámelo de encima! Y ese que está ahí, que de golpe se quedó silencioso, pensativo… ¡Ay no! Se está sacando los mocos y los piensa pegar en la silla de ruedas…
Al fin escucho en la voz de mi doctora el mensaje liberador: “¡María, consultorio siete!”.

jueves, 24 de mayo de 2007

Alcoyana Alcoyana

Me reconozco arisca, un poco escéptica, obsesiva y perseguida. Por eso, cuando se metió a la fuerza en mi blog, mi primer pensamiento fue huir a otra galaxia. Pero una vocecita adentro de mi cabeza machacaba sin cesar: “Puede ser lo que estás buscando”. Y ante la duda…

Me gusta su humor sarcástico que es la vez guarango y sofisticado.
Me gusta su compañía de todos los días.
Me gusta cuando peleamos pero más aún cuando hay reconciliación.
Me gusta que tengamos tantas cosas en común.

P: hello menta ligerita, estas tontita ?
Yo: hola!!! me hiciste reir, bobo. Me estoy haciendo un te.
P: por ?
Yo: porque me duele la garganta
P: jajaj por que te hice reir ?
Yo: mi voz de locutora que te tanto te gusta en realidad es mi voz deprimida de fiesta de 15 de la hija de mi marido a la madrugada, cuando tengo ganas de irme a la merda. El resto del tiempo tengo voz de pito
P: jajajja es mentira
Yo: no lo iba a llamar al doc de todos modos, aunque dijo que cuando estuviera muy embolada, en lugar de llamar a una amiga lo llamara a el
P: obvio porque yo hago papel de boludo y el de langa
Yo: no es cierto, no se por que decis eso
P: me pongo en victima, es una de mis tantas maniobras de seduccion
Yo: conmigo no sirve
P: bueno entonces me hago el machito

P: no quiero pelear con vos, estas ?
Yo: estoy, me gusta cuando peleamos por cosas tontas
P: a mi tambien

P: a mi no me hiciste ningun post primero, segundo, y claro… el que confia es el que puede ser estafado pero el que no confia nunca conoce la verdad de las cosas
Yo: te hice un post especial cuando me regalaste el .com.ar y era mas lindo que este
P: si ya se, te lo digo porque me da celos
Yo: no lo hago para darte celos, no hablemos mas de él y listo
P: bueno, a la mierda estas con el corazon con agujeritos, hablemos de orgias
Yo: si
P: de orgias ? si o el lo del cuore, si ?
Yo: todo

P: tenés tobillos finos , GRACIAS A DIOS, lo acabo de notar, que alivio
Yo: que te importan mis tobillos?
P: por que siempre te salta esa ondita de bardera ?
Yo: por que bardera?
P: con eso de "que te impoortan mis tobillos"
Yo: yo tengo una fijacion con los pelos y vos con los tobillos, eso parece
P: si totalmente

P: si vos y yo (ejercicio mental) estamos juntos en el futuro yo no te voy a seguir porque se
Yo: me gusto lo de ejercicio mental
P: que en algun momento jugaste in black, eso es lo que pido y lo que doy
Yo: si yo algun dia estoy con alguien distinto de mi marido, va a ser alguien que me de vuelta de verdad
P: ese es el negocio
Yo: y no necesite trampas ni nada por el estilo
P: claro de eso estamos hablando, alcoyana alcoyana

miércoles, 23 de mayo de 2007

Nadie sale vivo de acá

M: Vivi, no lo aguanto más. ¿Tenían que ponerle el escritorio justo acá, al lado nuestro? Qué tipo pesado, no para de hablar…
V: Y… es vendedor. A todos les dice “Buen día, caballero…” “Qué haces, querido…” Me tiene las bolas llenas. Aparte no para ni para comer, está como enchufado.
M: ¿Cómo se llama?
V: Diego G.

Primero fue vendedor raso y vendía mucho y bien. Se puso al jefe en el bolsillo y entonces fue gerente de ventas. Lo convenció de abrir sucursales que nunca resultaron rentables, contrató asistentes para cubrir sus injustificadas ausencias, obtuvo auto importado y gastos pagos y de a poco nos fue envolviendo a todos con sus bien elaboradas mentiras.
Un día supo sacarse de encima al único capaz de entorpecer su veloz carrera a la cima y entonces no hubo nada más qué hacer.
Para sorpresa de unos cuantos el jefe abandonó el barco y Diego G. tomó el timón.
Aumento para todos, aprobado el presupuesto extra de gastos de representación, a la noche chupi y gatos para la banda, viajes a Europa y préstamos de medio millón para paliar la inminente bancarrota.
Lo vi tomar siete whiskies al hilo, uno atrás del otro, Marlboro mediante, entre las seis de la tarde y las nueve de la noche de un día agitado. Mientras firmaba los vales del puterío exigía compromiso y seriedad para sacar a la empresa a flote.

-Che, anoche lo vi a Diego G. en Newport.
-No puede ser. Si tenía una cena con el director de M….
-Te digo que lo vi. Estaba chupado mal con dos trolas bailándole encima. Y le decía al petiso… ¿Cómo se llama?... ¡Nico! Le decía “Nico, elegí la que más te guste y te la llevás. Yo invito”.
-¿A Nico? ¿Estás seguro? No puede ser, si Nico es un boludín.
-Si te digo las que hace Nico con toda la horda de mafiosos que hay acá adentro… No, mejor dejalo así.

Las primeras señales concretas de la debacle no se hicieron esperar. El mal humor de Diego G. aumentaba a la par que bajaba el nivel de la botella. Increíblemente conoció a “la mujer de su vida” y se casó. Tuvieron un hijo ese año. El leasing de la casa nueva se pagó con plata de la empresa. Igual que los constantes arreglos del auto chocado en cada esquina de Buenos Aires, producto de las ya habituales noches de curda.
Hasta que un día llegaron los auditores a revisar los sospechosos resultados del último balance. ¡Et voila! ¡Se destapó la olla! De pronto vieron la luz las celosamente escondidas “facturas truchas” y no hubo justificativo posible ni creíble. Ya sólo restaba esperar el final.
La caída de Diego G. fue estrepitosa. Lo echaron sin demasiada ceremonia un Jueves Santo. Al mes estábamos todos de patitas en la calle.
Y se acabó lo que se daba…
¡Gracias, Diego!

martes, 22 de mayo de 2007

Amor que desapareces



Something is wrong, baby
Is the feelin' gone, baby
Maybe I need to refresh your mind
Think about the love we shared
Think back to the time we cared
Maybe you can find a reason to be here



Esos hombres confundidos que lo quieren todo a cambio de nada son los mismos que nos tildan de histéricas y a la larga o a la corta nos desechan como un trapo viejo.
Esos que al principio se comportan como acosadores insaciables, insistentes hasta la angustia. Esos que, como si de una cacería se tratara, logran desplegar infinidad de estrategias a cual más entreverada para hacerte caer en… “la trampa”.
Y una se desvive ilusionada como una adolescente, planea un futuro lleno de hijos, porque curiosamente él siempre da el perfil de “padre de tus hijos” y en el medio hay mudanzas, viajes, polvos espectaculares y te autoconvencés de que por fin encontraste al hombre de tu vida.
El juego es atractivo, no neguemos la evidencia. Hasta que dejás de disfrutarlo. Cuando ya te involucraste lo suficiente para darte cuenta que él ni siquiera tiene claro qué está haciendo con su vida mientras destruye poco a poco lo que queda de la tuya. No hay sueños ni proyectos porque en realidad él sólo quería pasarla bien y vos solita inflaste una burbuja gigantesca que ahora te está ahogando. Y entonces empiezan los reclamos, las desapariciones, el “te llamo” y “no me llama”, alguna que otra mentira y la ansiedad… siempre esa ansiedad de querer saber qué pasó, en qué te equivocaste, por qué las cosas no son cómo antes…
Otra vez es demasiado tarde para darte cuenta que has sido víctima voluntaria de un juego perverso, con plena conciencia de riesgos y consecuencias. Y no hay vuelta atrás.
Me pregunto cuál es la hormona que nos hace tan irracionalmente vulnerables a estos hijos de puta que pasan por la vida matando ilusiones sin hacerse cargo de nada. ¿Qué nos pasa a las mujeres que no podemos poner el freno a tiempo? Porque en el fondo una “siempre” sabe con qué bueyes ara… No es cuestión de hacerse la mojigata y “no sé, me engañó, no me di cuenta, pensé que era distinto…”
No hay nada peor que dejarse usar y lastimar sabiendo de antemano cuál es el final de la historia. Alguna vez me gustaría ser hombre sólo para comprender mejor.

lunes, 21 de mayo de 2007

Headbutt

Ayer, domingo, se produjo un accidente nefasto durante el partido de fútbol. Mi vecino Figureti se pegó un cabezazo brutal contra un jugador del equipo contrario y ambos cayeron al piso estrepitosamente sin reparar en los gritos de alarma de los escasos espectadores. El contrincante ostentaba un pequeño corte a la altura de la sien que sangraba copiosamente. Algo aturdido, se incorporó y fue rápidamente auxiliado por sus compañeros. Pero Figu… Pobre, parecía Frankenstein con semejante tajo que le atravesaba la frente de punta a punta. La sangre manaba a chorros y teñía su alba cabellera de un rojo aterrador.
-Quedate quieto que estás sangrando una barbaridad.
-Llamen una ambulancia. ¡Un médico!
-Hay que avisarle a la esposa.
Y todos querían colaborar. Menos el protagonista que a grito pelado pedía por “¡el cirujano que le hace las tetas a las minas de acá!” Sí, increíble pero real. En medio de la trágica conmoción el mamerto tenía necesidad de… ¡un cirujano plástico! Me sorprenden las reacciones insólitas que se disparan ante una situación extrema, en este caso diría yo “de alto impacto”.
-Vení, vos, limpiale la sangre que voy a buscar a un médico.
-No, a mí me impresiona.
-¿Me hinché, boludo? ¿Me hinché?
-Callate y quedate quieto. Vos… sacale una foto para que vea que no se hinchó.
-¿Dónde está el médico?
-¡Mi hijo! ¡Mi hijo! ¿Qué te pasó, querido?
Y así seguía cayendo gente y el tumulto crecía cada vez más.
Al fin dieron con un médico vecino del barrio que se apresuró a asistirlo aún sabiendo quién era la víctima.
-Dejame ver… Te coso y listo. Si me decían que eras vos, no venía un carajo.
-Pero ¿dónde está el cirujano de las tetas?
-¡Callate, boludo! Si vos no tenés tetas…
Y así, de a poco, se fueron calmando los ánimos. A Figu lo cosieron y se fue protestando, agrandando las cosas según su costumbre.
A lo lejos se escuchó otra vez el silbato del árbitro.
-¡Se reanuda el partido! Si no entra el suplente, Figureti tiene roja.
As usual… el show debe continuar.

jueves, 17 de mayo de 2007

Se dice de mí...



¡YO SOY ASI!

Amenazas a mí ¡NO!


Hombres necios que acusáis
a la mujer, sin razón,
sin ver que sois la ocasión
de lo mismo que culpáis.


Está demostrado que en este país la libertad de expresión sigue siendo motivo de amenazas y coacción, no importa si hablamos de política, religión, cultura o sexo. Hay individuos que se creen imbuidos del derecho a inmiscuirse en la vida de los demás para señalar “la paja en el ojo ajeno” y olvidan que muy lejos están del ideal de perfección que permite, si no juzgar, al menos criticar conductas que consideran reprobables.
Pero para criticar, juzgar y amenazar hay que tener con qué. No basta con esconderse detrás de un vulgar seudónimo para lanzar frases intimidatorias que no hacen sino revelar el escaso raciocinio de quien las escribe. Es de poco hombre. ¡A ver si lo entendés!
Lo voy a decir una vez y no volveré sobre el tema porque no quiero darle publicidad al pajero imbécil que me viene persiguiendo desde hace meses con intenciones para nada inocentes y ahora se da el lujo de amenazarme porque no me digné prestar atención a sus “seductoras” ofertas de sexo barato y aburrido. Entendelo de una vez: ¡no me importás y no pienso tolerar amenazas de ningún tipo! Lo que haga con mi vida, mi cabeza y mi cuerpo es cosa mía y a nadie más le incumbe. Soy responsable de mis actos y actúo como me da la gana sin darle explicaciones a nadie.
Pero, claro. Hay tipos que se creen el guacho pistola y suponen que las mujeres han de caer rendidas a sus pies y, ante la frustración, desatan su impotencia en amenazas veladas. Enterate que a esta mujer no le parecés seductor ni atractivo ni interesante ni nada. Más bien le das asco y esto es ya una cuestión irreversible.
Mejor empezá a cuidarte vos. Y andá sabiendo que tengo sobrada experiencia escrachando boludos y destapando ollas podridas. No vaya a ser cosa que el jueguito se te de vuelta.
He dicho.

miércoles, 16 de mayo de 2007

Fly me to the moon

Que feo cuando estás con alguien que despierta todo tu interés y te sentís tan cómoda contestando sus preguntas y haciendo otras, café mediante que el susodicho fue a buscar expresamente para complacerte y todo es tan perfecto y te sentís tan contenida y feliz y de golpe… ¡zas! Se abre la puerta: “Hola, nena. ¿Cómo te va? Sentate en la camilla que te reviso.” Y entonces la magia se escapa sin dejar rastros. Bueno… algo queda. Porque él sigue mirándote con sonrisa cómplice y está atento a cada uno de tus gestos. No importa que el intruso, que es el que lleva la voz de mando, hable sin parar dando todo tipo de indicaciones que a esta altura ni querés escuchar. Tenés una sola cosa en mente y suponés que él también. Tal vez otro café, donde y cuando nadie interrumpa y después… quién sabe.

martes, 15 de mayo de 2007

Imaginario popular

Es noche cerrada. Por momentos el fuego crepitante crea un efecto adormecedor. Hace frío. Y a lo lejos vibran las cuerdas de una guitarra en los primeros compases de la arquetípica canción:

Detrás de las paredes
Que ayer te han levantado
Espero que respires todavía…

La oscuridad y el silencio invitan a tejer hipótesis macabras. Es inevitable, recurrente.

-Charly escribió esta canción recordando a una novia que sufría catalepsia y la enterraron viva.
-¿No era la hermana?
-No, no. La novia.
-En realidad no era cataléptica. Se murió, la enterraron y él quería desenterrarla para reencontrarse con ella.
-Todas pavadas. La escribió porque sí.
-A mí “Rasguña las piedras” me suena a algo muy distinto. Nada más cercano a nuestra historia de golpes y desapariciones. Es un himno al dolor.
-Es fruto de la inspiración y nada más.

Apenas perceptibles
escucho tus palabras
Se acercan las bandas
de rock and roll
Y sacuden un poco
las paredes gastadas
y siento las preguntas
de tu voz.

Y rasguña las piedras,
Y rasguña las piedras,
Y rasguña las piedras
Hasta mí.


Las caras de una misma moneda…

lunes, 14 de mayo de 2007

De hijas y celulares

Ayer la hija de mi marido nos dio la feliz noticia: en el recital de Maná le robaron el celular. Y claro… Ese que costó una fortuna, el que pidió para el Día del Niño y que H compró raudo y veloz, el mismo que después se le ocurrió cambiar por un modelito nuevo pero nadie le dio bola y que de buenas a primeras (dijo) empezó a andar mal y ahora… ahora misteriosamente se lo robaron.
Cómo son las cosas…
El año pasado, para la misma fecha, hizo torta el celular choto que tenía y entre lágrimas y mocos balbuceó que le vendría bien uno nuevo “con cámara” y no sé cuánto crédito para sms. El padre, sumiso, fue corriendo a comprarlo. Y cuando tuvo certeza de la nueva adquisición, Daughter1 se consoló más rápido que un bombero. Le faltó pintarse la frente con marcador indeleble anunciando “papá me va a comprar un celu con cámara”.
Y ahora viene con este muerto. No se puede creer.
Está escrito que cada año H tendrá que comprar un celular nuevo para la hija que últimamente recurre a técnicas mafiosas cada vez más creativas para lograr sus objetivos.
Lo que me preocupa por demás es saber con qué se despachará la hija menor, incapaz de desaprovechar semejante oportunidad...

UNO

Música: Mariano Mores
Letra: Enrique Santos Discépolo


Uno busca lleno de esperanzas
el camino que los sueños
prometieron a sus ansias.
Sabe que la lucha es cruel y es mucha
pero lucha y se desangra
por la fe que lo empecina...
Uno va arrastrándose entre espinas
y en su afán de dar su amor,
sufre y se destroza hasta entender
que uno se ha quedao sin corazón...
Precio de castigo que uno entrega
por un beso que no llega
a un amor que lo engañó...
¡Vacío ya de amar y de esperar
tanta traición!

Si yo tuviera el corazón...
(El corazón que di...)
Si yo pudiera como ayer
querer sin presentir...
Es posible que a tus ojos
que hoy me gritan su cariño
los cerrara con mis besos...
Sin pensar que eran como esos
otros ojos, los perversos,
los que hundieron mi vivir.
Si yo tuviera el corazón...
(El mismo que perdí...)
Si olvidara a la que ayer l
o destrozó y... pudiera amarte..
me abrazaría a tu ilusión
para llorar tu amor...

Pero, Dios te trajo a mi destino
sin pensar que ya es muy tarde
y no sabré cómo quererte...
Déjame que llore
como aquel sufre en vida
la tortura de llorar su propia muerte...
Pura como sos, habrías salvado
mi esperanza con tu amor...
Uno está tan solo en su dolor...
Uno está tan ciego en su penar....
Pero un frío cruel
que es peor que el odio
-punto muerto de las almas,
tumba horrenda de mi amor-
maldijo para siempre y me robó...
toda ilusión...

domingo, 13 de mayo de 2007

Para pensarlo



Cuando pasa, pasa todo junto y no te da tiempo ni para respirar...

ME ALEGRO QUE ESTÉS BIEN. TRATÉ LO MÁS QUE PUDE DE NO HACERTE SUFRIR... CUALQUIER COSA, LLAMAME. BESOS.

CON VOS VIVO UNA ESPECIE DE ENCANTAMIENTO. LO QUE QUIERO ES LLEGAR A TU ALMA, MÁS QUE A TU SEXO. TU ALMA ES LO QUE MÁS ME IMPORTA.

MERI, ¿TE PUEDO DECIR ALGO? NO SÉ DE QUÉ MANERA... PERO TE QUIERO.

viernes, 11 de mayo de 2007

Dos agujas

Un día a mamá se le ocurrió tomar clases de tejido. En realidad sabía tejer bastante bien pero no encontró mejor excusa para que yo la acompañara y aprendiera los secretitos de este arte milenario.
Compramos muchos ovillos de una lana color amarillo patito para tejer un pullover en punto inglés. Y entonces supe que la relación profesora-alumna sería una guerra declarada:

P: No, "punto inglés", no. Te voy a enseñar el "falso americano".
M: Pero yo quiero en "punto inglés".
P: No, porque consume mucha lana y se estira.
M: A-mí-me-gus-ta-el-pun-to-in-glés.
P: Anotá cómo es el "falso americano". Queda muy parecido.

Miré a mamá en busca de apoyo moral pero ella estaba tan embobada con la profesora que le dio la razón. Y chau punto inglés.
Las clases de tejido reunían a una multitud de ancianas decrépitas que, para matizar sus tardes de ocio, se congregaban en torno a la profesora, una vieja autoritaria y malhumorada, parloteando sobre cuestiones trascendentales como la dentadura postiza que se despega y la fiesta de la amistad en el centro de jubilados. Y en medio de las cacatúas, la que suscribe con mis entonces flamantes 12 años.
Yo seguía fiel a mi pullover ahora en “punto falso americano”, asentando cada nueva instrucción en mi cuaderno de espiral. Éramos como perro y gato con la profesora. La odiaba. Un día me obligó a deshacer una manga entera porque decía que no había aprendido las disminuciones y me enojé tanto que metí el tejido en la bolsa sin ver que se doblaban las agujas y me fui dando un portazo. (Siempre doy portazos). Creo que le dije “Vieja de mierda” y me escuchó.
Al cabo de unas semanas, mamá me llevó de prepo a la clase. Otra vez. Y tuve que pedirle disculpas a regañadientes. Pero la profesora estaba anonadada con mi aptitud para con el arte de tejer. “Tiene talento”, dijo delante del clan de viejas parlanchinas. Y entonces cambió de actitud y yo también. Discutíamos pero no le dije más “Vieja de mierda”. Y descubrí que podía aprender mucho de ella.
El pullover patito quedó realmente bien pero lo gracioso es que jamás lo usé y terminé donándolo al Cottolengo.
Más tarde me empeñé en hacer un sweater de hilo en punto “nido de abeja”.

P: No, "nido de abeja" no porque no van a dar bien los aumentos.
M: Me gusta como queda el “nido de abeja”.
P: Te voy a enseñar el punto “gotita”.
M: “Gotita” no, “ni-do-de-a-be-ja”.
P: Anotá cómo se hace el punto “gotita”.

Y así, pelea va, pelea viene, me convertí en una tejedora tan productiva que mamá, por miedo a endeudarse ante el desmedido consumo de lana, decidió poner fin a las clases. Increíblemente, lloré al despedirme de la profesora. Y, pese a su acostumbrado semblante avinagrado, vi que tenía la mirada brillosa cuando me besó por primera y única vez.

jueves, 10 de mayo de 2007

Partners in crime

¿Qué te parece conocer al hombre indicado, en el lugar menos apropiado, en el momento más inoportuno? Y que se quede embobado mirándote y vos a él, diciéndose mutuamente que no hay por qué sentir pudor, tratando de hacerla fácil. Vos te olvidás quién es y sólo pensás que tiene tu misma edad y es tan atractivo… Y él, profesional hecho y derecho, no puede evitar que le tiemblen las manos. Estás nerviosa. Es mejor hablar de otra cosa. O no hablar. Sí, mejor hablar. A esta altura el nivel de excitación es inocultable. Y deseás que todo termine pronto. Después maquinarás todas las excusas posibles para verlo otra vez. Ilusionada, imaginarás encuentros, situaciones… y recordarás con nostalgia que nunca nadie en tu puta vida te hizo sentir igual.

Yo sé que aunque tu boca me enloquece
besarla está prohibido sin perdón.
Y sé que aunque también tú me deseas,
hay alguien interpuesto entre los dos.
Quién pudo presentir que el verdadero amor
nos golpearía de este modo el corazón;
ya tarde, cuando estamos sin remedio,
prisioneros de la equivocación.

(No, mal pensadas: ¡no es el ginecólogo!)

miércoles, 9 de mayo de 2007

¿Quién es? Soy yo

Sonó el timbre. Anochecía. Una ráfaga de viento helado se coló por la puerta entreabierta.
Ahí estaba él, mi príncipe azul, con sus ojos claros y la mochilla tan pesada.
-Hace tanto que te espero…
-Sí, disculpame. Quedé atrapado en Panamericana, 5km de cola…
-Estás cansado… Vení, pasá. ¿Tomás un café?
-No, no, gracias. Mostrame dónde está la antena.
Y con esa seguridad de experto en la materia, destornillador en mano, se subió al techo y puso manos a la obra.
Sin vacilaciones sentenció:
-Es la puntera. ¿Alguien estuvo tocando la antena?
-Nooooo, ¿cómo se te ocurre?
¿Qué le voy a decir? ¿Que le pegué una patada y casi queda giratoria?
Al cabo de diez minutos “encontramos la señal”. ¡Yupiiiii!
Con lágrimas de emoción firmé la conformidad.
-Dame tu teléfono así otra vez te llamo directamente.
-No… esteee… yo no soy de acá. Me mandaron de casualidad.
-¡Qué lástima! Sos un divino, me alegraste la semana.
Le estampé un beso fuerte en la mejilla y se fue trastabillando, completamente aturdido y más desorientado que mi pobre antena.

martes, 8 de mayo de 2007

Todo vuelve

Seguimos sin tele y sin noticias del técnico que debía apersonarse antes de mediodía. Mediodía de no sé qué año… Qué deprimente. Me acuerdo cuando era chiquita y en casa teníamos la tele blanco y negro y la antena palito que había que dar vueltas para todos lados y moverla con minucioso cuidado para detectar en qué posición la imagen era más o menos pasable. Uno la movía y el otro daba instrucciones desde lejos: “Ahora sí, no, más a la derecha, ¿A ver ahí? Sí, ahí está bien, no, esperá se fue el color”. De tan acostumbrados ya no veíamos la estática ni las rayas. Pero ahora que me envicié con la imagen satelital esto de la antenita manual me resulta prehistórico. Bajé el televisor chiquito, ese que no usamos nunca pero es el único que sintoniza “algo” ahora que la tecnología nos abandonó. Giro la antena pacientemente en todas las direcciones posibles pero no hay caso. Aparte perdí la costumbre de levantarme a mover la antena cada vez que cambio de canal. Viene el color, se va el color. Me levanto. Vino de vuelta. Me siento. Otra vez se fue. Y así puedo estar horas mientras intento concentrarme en los programas culturales de la tarde (Rial incluido).
Tengo tres televisores inservibles que se burlan de mi buena fe y una antenita que no coopera.

Te necesito como el juez a la verdad ,
te necesito sin perdón sin vanidad,
te necesito sin temor sin vacilar,
te necesito, singular.

Querido Sr. Soporte Técnico, lo espero ansiosa e ilusionada, por favor no se haga desear tanto, no me torture con su indiferencia.

lunes, 7 de mayo de 2007

¿Querés ver más?

Con todo lo demás soy más o menos tolerante. Pero Direct TV saca lo peor de mí. Estoy ensañada. ¿Cómo puede ser que después de cuatro días todavía seguimos “buscando la señal de satélite”? ¿Qué pasa con el service express que me prometieron, ese que pedí con urgencia y que trabaja sábado y domingo y que espero ilusionada le devuelva la vida a mi tele? Porque con la “gran tormenta gran” del jueves todos, absolutamente todos los usuarios de Direct TV que tenemos esas antenas pedorras que captan lo que quieren y pierden la señal cuando caen 4 gotas, todos nos quedamos viendo la pantalla negra y el conocido mensaje que parece ya un comunicado interestelar. El problema es que al día siguiente pregunté a mis vecinas y todas tenían Direct TV otra vez menos yo. ¡Oh my God! ¿Y ahora qué hago? Es la antena, seguro que es la antena. Esa palangana de porquería que un día me voy a dar el gusto de revolearla a la mierda. Imagino una y mil formas de destrozarla. ¡Odio a Direct TV!
Ayer llamé tres veces para reclamar de nuevo y me dijeron que esperara hasta hoy. Volví a insistir y dicen que están demorados con los desperfectos ocasionados por la tormenta. O sea que no soy la única damnificada. Eso me preocupa por demás. No vaya a ser cosa que ahora se queden sin antenas y yo sin tele.
Lo más grave de todo esto es que aquí, que no es el culo del mundo ni mucho menos pero lo parece, no hay otra compañía para elegir. Direct TV es monopolio puro. Cobran lo que quieren y el servicio es una poronga. Bueno, en realidad está Antina pero ya sabemos cómo es la cosa. El otro día llamé para averiguar. Menos mal que estaba tratando de hablar con Ventas y no con Servicio Técnico. Aún así, perdí una tarde esperando que alguien se dignara atender mi llamado. No tienen Fox ni ninguno de la cadena, no les funciona. Ofrecen pack de adultos pero no andan ni Playboy ni Venus (!!!!). Y escuché por ahí que la señal deja bastante que desear y el service es prácticamente inexistente. O sea, peor el remedio que la enfermedad.
Acá en la cuadra hay un vecino que optó por la antena tradicional con budinera. Un día le va a caer un rayo y va a volar por los aires. Y nosotros con él.
Estoy harta de reclamar y de pelearme con los mamertos que atienden el teléfono y te hablan como si tuvieran un disquito en lugar de cerebro. ¿Te molesta que te grite y putee? ¡Pasame con el dueño del circo que le grito a él! Pero es inútil. Me doy la cabeza contra la pared una y otra vez. Direct TV es mi peor pesadilla. Nada hay más calamitoso en esta vida que no poder elegir. Pero ya llegará el día en que con orgullo y la frente bien alta pueda decirles: ¡QUIERO DAR DE BAJA EL SERVICIO! Y vengan a buscar la antena antes de que la rompa a martillazos.
La cuestión es que ahora estoy pegada a Internet y escucho la radio todo el día, AM-FM, lo mismo da. Necesito ruido, que me hablen, ¡quiero quilombo! Ahora ni siquiera voy a saber quién se va la Casa. Snif… Guaaaaaaaaaa!!!!!!!!!!!

domingo, 6 de mayo de 2007

Una mañana de domingo

Me desperté temprano hoy.
Mate, rosquitas de canela, tostadas con manteca, el diario en la puerta y un poco de Daniela Mercury para hacer juego con el cielo azul impecable que asoma entre los árboles. Pinta desayuno al aire libre.
Traslado cada cosa con sumo cuidado al patio del fondo, esquivando los coletazos de mi hijito que pugna por mordisquear las rosquitas y a punto está de tirar la pava al piso. La gata observa los movimientos pero, inmutable, continúa su ritual mañanero de tomar sol en la reposera.
Hay olor a tierra mojada.
H baja con cara de sueño y sonrisa de oreja a oreja. Noche romántica, peli, polvazo y a dormir abrazaditos. Todo parece indicar que será un día perfecto.
Nos repartimos los suplementos. Él ceba mate mientras acaricio a mi can. Cuánta razón tiene el Dr. Romero cuando dice que algunas razas tienen una inmensa e insaciable necesidad de mimos que los vuelven, en ocasiones, tremendamente insoportables.
Me mira con ojos tiernos. Esos ojos que me desarman. En realidad mira las tostadas y me hace un guiño pidiendo un pedacito. No way. Bueno… Una chiquita. ¡Ñam! Al rato vuelve a la carga. H lo reta. Sabe muy bien quién es el amo y lo obedece. Pero sabe mejor aún quién le prodiga infinitas caricias y cosas ricas.
Hoy toca bañarse. No le gusta nada. En realidad le gusta que lo bañe Lili, que además viene a buscarlo en la camioneta y lo lleva con Gregorio y sus amigos a pasar el día a una quinta de lo más coqueta. Porque Lili lo baña en la bañadera, con agua caliente, espumita y crema de enjuague con perfume y después lo seca con el turbo y entonces él cree que vuela entre las nubes. En cambio sabe que conmigo la cosa es manguera de agua fría y shampoo anti pulgas, anti garrapatas, anti todo, sin perfume ni bañaderita. Y después nos secamos al sol. Aunque nadie lo baña con tanto amor como yo y le dice cosas cariñosas y le da besos con espuma. Y bue… no queda otra. A Lili se le rompió la camioneta y esta semana todos los perros del country tienen un olor que apesta. Algo hay que hacer.
Desenrollo la manguera, la llevo hasta el fondo, el perro se escapa, hay que traerlo de vuelta a la rastra con un pan de señuelo y de mala gana se deja atar a un árbol sabiendo lo que le espera. Nos mojamos, nos sacudimos, nos volvemos a mojar. El shampoo le gusta. Menos mal. Al cabo de diez minutos estamos enjabonados los dos. H mira cada tanto y se ríe. Al final nos enjuagamos y con el último sacudón me empapa de arriba abajo. ¡Tomá! Hay un hueso de premio que lo conforma a medias. Se me trepa todo mojado y me da besos con sus 40 kg de amor desinteresado. Quedé hecha una piltrafa.
H: Amor, ¿qué te parece si hago un asadito para los dos?
Ah… Ahora sí mi día es perfecto.

sábado, 5 de mayo de 2007

MENTA Y CEDRON

Música: Oscar Arona
Letra: Armando Tagini

La noche amiga me trajo al centro
en este inquieto peregrinar,
detrás del tango que nunca encuentro,
del que otros días supe bailar...
Aquél del patio con el aljibe,
cancel de hierro, cordial portón,
que me brindaba, cuando era pibe,
su aroma criollo: menta y cedrón.

¡Yo busco el tango de ayer!...
¿Dónde estará?
¿En qué fuelles escondido?
¿Dónde, su ritmo sentido,
pulido y querido
que no he de olvidar?
¡Dónde están, bailes de antaño,
en los que bajo las parras,
cien acordes de guitarras
nos hicieron vivir y soñar!...

Yo escucho el tango del tiempo mío
tras de las tapias que ya no están,
y evoco el barrio con sus baldíos...
y aquellos cielos de celofán...
Y cruzo el patio de las magnolias,
y se me prenden al corazón
el fiel recuerdo de aquella novia,
y aquel perfume: menta y cedrón...

Nostalgias del corazón.
¡Magnolias, menta y cedrón!

viernes, 4 de mayo de 2007

Tiempo de cambio

De rayos, truenos y menstruaciones estoy hasta la coronilla.
Nada más dramático que desvelarse a las tres de la mañana y no poder volver a dormir. Y encima el diabólico mensaje de Direct TV titilando en la oscuridad: “buscando la señal de satélite”. Considero darle una patada a la antena pero no da subirme al techo con esta lluvia torrencial.
Tengo presentimientos nefastos. Y la necesidad impostergable de cambiar algunas cosas.

jueves, 3 de mayo de 2007

El círculo

Volvió una noche, no lo esperaba,
había en su rostro tanta ansiedad
que tuve pena de recordarle
lo que he sufrido con su impiedad.
Me dijo humilde: "Si me perdonas,
el tiempo viejo otra vez vendrá.
La primavera es nuestra vida,
verás que todo nos sonreirá"



-¿Cómo andás?
-Bien ¿y vos?
-Maso.
-¿Por? ¿Qué pasa?
-De todo. ¿Dónde estás?
-En la oficina. ¿Vos?
-En mi casa. No te conté todo. Pasaron muchas cosas.
-La verdad es que me contaste bastante... Si pasó “mucho más”, me asustás.
-Sí, mucho más.
-Te llamo y me contás bien.
-Dale. Quiero verte.
-Bueno.

miércoles, 2 de mayo de 2007

Gran Estafa

Me causa gracia el suspenso que crea la voz de Rial anunciando quién se va de La Casa cuando el reloj está a punto de dar las doce y el programa ha sido francamente un opio total. Esa Casa en la que no pasa nada desde hace ya tanto tiempo. Que echaran al cordobés que no es capaz de hilar dos palabras con sentido y pronunciación aceptable, que se ríe todo el tiempo vaya uno a saber de qué y que ni carácter para nominar tuvo… no iba a sorprender a nadie ni a afectar el resultado del “juego”. Si salía el puto bobo (y no estoy haciendo campaña anti gay, sólo que este maricón sobreactuado me cae para el orto) que se da vuelta como un panqueque ante cada cambio de situación y llora lágrimas de cocodrilo cuando no se entretiene haciendo mohínes que resultan grotescos hasta para una criatura de cinco años... tampoco nos íbamos a rasgar las vestiduras porque estaba dentro de lo previsible. Pero esta jugarreta de sacarlo del medio al ex-convicto cuando todas las encuestas lo daban ganador y encima proclamar públicamente que “ha sido una sorpresa dentro y fuera de la Casa” es lisa y llanamente meternos el dedo en el culo a todos. Pero claro… hicieron más de 30 puntos de rating y, en esta guerra de televisión berreta y decadente, todo vale. Estoy diciendo claramente que esto fue “arreglado”. Además ahora tienen tema para unos cuantos boludebates gracias a “La traición de Marianela” y esta farsa que por momentos adquiere visos de injusticia social (o eso pretenden inculcarnos porque creen que somos tan infradotados como los imbéciles de la Casa). Si hubieran echado a cualquier otro se les agotaba el programa ahí. Porque al final, desde que se terminaron los petes de Osito y las maquiavélicas declaraciones de Nadia, se perdió “la magia”. Parece que es más excitante ver cómo se arrancan las medibachas Suller y Moria o el culo 24 cubiertos de Nazarena o los papelones envueltos en tiramisú de la sra. Iliana “chupamedias” Calabró que nos quiere hacer creer que “está actuando el personaje”.
Lamentable la televisión argentina. El que no roba con escándalos mediáticos o especula con cuatro giles encerrados en un tupper, hace la gran Gastón Portal y utiliza todo este maravilloso y abundante material para lucrar con el morbo de un público aburrido y sediento de risa fácil.
Me chupa un huevo quién es el nuevo GH. Me quedo en Volver con las películas de Olga Zubarry y Delia Garcés. ¡Y se van todos a cagar!

martes, 1 de mayo de 2007

Cosas nuestras

El asado del 1º de mayo lo hice yo. ¡Bajo la lluvia!

Y después de comer, una embarrada fenomenal con la 4x4 en mi amado campo argentino.

Volvimos para dormir la siesta.




A la tarde mate y facturas con crema pastelera.

¿Qué más se le puede pedir a la vida?