jueves, 20 de enero de 2011

Merecido descanso

Después de la tormentita de ayer, soplo hasta quedarme sin aire a ver si así se secan las bombachas que planeo llevar de vacaciones. Y es que mañana tempranito partimos rumbo a lo desconocido. Ni Brasil ni La Perla. Playas agrestes sobre el Atlántico, sin multitudes, lejos del barullo de lo cotidiano. Dicen que en algunos lugares ni luz hay. Esperemos que no sea para tanto pero, por si acaso, llevo fósforos, dos libros gordos y el Ipod lleno de la música que me encanta.

¡Hasta la vista!

miércoles, 5 de enero de 2011

Jaqueca

Algo que comí se me fue al cerebro y lo está fagocitando lentamente. De otra forma no me explico este dolor de cabeza punzante que no me deja ni pensar, es como un taladro que por momentos se acelera, me estruja y golpea sin dirección. Desde ayer. Y ya he probado todo lo que habitualmente me niego a tomar, pero nada parece dar resultado.

No fue la tintura que no es tintura, en realidad. Le dije a Amílcar que me cortara bien corto pero él dijo que “tanto no”. Igual fue bastante.

-Tapame las canas.
-No tenés canas.
-Sí, tengo.
-Muy poquitas...
-Tapalas.

Yo quería oscuro y él, claro. Negociamos y ganó la mezcla, pero lo cierto es que quedó “oscuro”. Ahora parezco coya y me duele la cabeza. ¿Será que el tinte se fue para adentro? ¿Pero cuán adentro? Lo que faltaba… ¡intoxicada con la tintura!

No importa. A mí me gusta y a Amílcar también. Y el dolor ya pasará. Lo que no pasa es esta angustia de no saber, de no poder comunicarme como quisiera.

Dr. AC, sepa que lo extraño, que no soy la misma cuando Ud no está, se me da por hacer locuras con mi pelo, llorar por los rincones y limpiar la casa con excesivo esmero. ANSIEDAD, dirían los que saben. Yo creo que me duele la cabeza porque pienso demasiado en Ud.