viernes, 30 de septiembre de 2011

Si no pagás ¡no cantás!

It is a truth universally acknowledged that when one part of your life starts going okay, another falls spectacularly to pieces.

Concerto grosso con bombos y platillos, castañuelas, caja china, redoblantes, timbales ¡y hasta un gong! Sumábamos algo más de cien prolijamente paraditos sobre el escenario del Gran Rex, cuatro filas de gradas, los pianos enfrentados en el centro, los espectadores con la boca abierta, el barítono deslumbrando con un falsete que ni María Callas... Le paradis! Carmina Burana despierta pasiones encontradas. Amor, odio, pero aún odiándola me dejé emborrachar por la obvia catarata de endorfinas y el aplauso explosivo, la ovación... Se venía el mundo abajo en el último acorde y hubo un bis y después otro y el público encaramado a las butacas pedía más y más. Transpiré hasta la sopa de la noche anterior, todos transpiramos y suspiramos aliviados entre reverencias, felices y victoriosos.

Lástima que con el coro del maestro S no se puedan disfrutar estas emociones violentas... A falta de incentivos, me pegué el faltazo desde el último Primera Vista y reaparecí hace dos ensayos. Primero me besuquearon e inmediatamente después me reclamaron las cuotas adeudadas, tarea que se disputan encarnizadamente la tesorera y la protesorera y la rep&/#$/&@?!! que los parió. Podría haber negociado un buen arreglo si Rosemary no se hubiera interpuesto destilando su veneno una vez más con esa facha de diva destronada que me subleva. Simplemente perdí la chaveta.

¿Así que si no pago, no canto...?
Y no mencionan mi nombre en el programa...
Y hasta dejo de pertenecer a esta honorable sociedad...
¡¿Sabés que te digo, Rosemary?! ¡QUE ME LA FUMEN TODOS!

Pero no se dieron por vencidos y hubo escritos y llamados y amenazas solapadas que opté por ignorar. El maestro S llamó esta mañana para "aclarar el malentendido" y hacerme entrar en razones y eso fue lo que verdaderamente me indignó. Renuncié o me echaron, nada está claro, lo único que sé es que no pienso volver mientras viva Rosemary y la siniestra hermana del maestro S continúe vociferando desde la primera fila de contraltos. C´est fini!! Como dijo una vez María Antonieta: “¡No volverán a escuchar el sonido de mi voz!”

Allá ellos, no los necesito, ¡no los quiero! Pero que el maestro S se haya convertido en títere de estos espantajos desafinados supera todo razonamiento. Se perdió el criterio musical en este coro apergaminado, no hay plata para pagar a los músicos, van de mal en peor, lo que era ya no es más.

Estoy dolida, enojada y triste. El maestro S se ha convertido en una nueva e inesperada decepción. Menos mal que me queda el otro coro y mucho Mozart y Brahms y Rossini para cantar hasta que me duelan las cuerdas.

domingo, 25 de septiembre de 2011

Punto muerto

Enero, 1992

El cosmos es así… Lo que ayer fue, hoy no es más. Y mañana… mañana es sorpresa.


El tío Mario me llevó muy temprano a la academia de don Raúl. Hacía un calor de locos y tuvimos que esperar un buen rato estacionados al sol mientras la señora del Galaxy luchaba con el volante y los cambios y yo me preguntaba “¿por qué a mí?”.

Al tío se le había metido en la cabeza que tenía que aprender a manejar y, como para cimentar mi escaso interés, desplegaba estrategias imbatibles:

-Vos sacás el registro y yo te compro el auto.
-Pero, tío… ¿no puede ser un piano?
-¡¡¿Cómo?!! Si ya tenés 18…
-¡Ufa!

Don Raúl era petiso, tenía barba y bigotes y muy pocas pulgas.

“Entre al auto. ¡¿Pero qué hace?! ¿Usted no viene a manejar? Entonces siéntese al volante que de este lado voy yo. ¿Ve los pedales? El pié derecho en el freno. Preocúpese por lo que ve adelante, los de atrás que se arreglen y si viene un colectivo, déjelo pasar. ¡¿Qué espera?! ¡Arranque!”.

Y arranqué. Ese fue mi primer viaje turbulento por las calles de Avellaneda sentada al volante del doble comando, pidiendo por favor que los semáforos brillaran siempre verde esperanza para no tener que batallar con el embrague y la palanca de cambios que estaba más atorada que la espada del rey Arturo. Nos gritaban “cosas” pero don Raúl hacía como que no escuchaba. Dejé pasar a todos los colectivos, a todas las motos, los autos que tocaban bocina, una anciana y dos chicas que salían del colegio. Quería bajarme y salir corriendo, meterme en la cama, ahogarme con la almohada…

-Ponga la marcha atrás.
-¡¿Qué?!

Y había que estacionar ahí en la vereda nomás. Qué caballetes ni caballetes… a lo bestia, entre el camión de soda y un pobre tipo que dejó el auto para que yo se lo chocara.

Al cabo de infinitas maniobras y varios litros de transpiración, el Dodge quedó encastrado en diagonal, al árbol no le pasó nada y el chico de la bici, por suerte, tenía mejores reflejos que los míos. Don Raúl suspiró, me saludó con un lacónico “hasta la próxima” y se fue a atender otros asuntos. Y eso fue todo. Desde la primera clase tuve la certeza de que jamás lo lograría.



(En un auto como éste, no aprendí a manejar)

viernes, 23 de septiembre de 2011

Directo al corazón



Hace pocos días tuvo lugar una emotiva reunión en casa del todavía convaleciente don Cuore, con motivo de la conmemoración del duodécimo aniversario de su primer infarto (el más insospechado de los cinco).

En la intimidad de su cuarto se encontraban, por supuesto, los más allegados:

- ANA LAURA CAMILLA (viuda de Víctor Suero, quien fuera en vida una verdadera luz),
- GABRIELA MITRAL (reciente madre de triglicéridos),
- EMA TOCRITO (la pelirroja),
- las hermanas ESCLE y ROSIS AÓRTICA (¡dos auténticas tapadas!)
- y MAGDALENA AURÍCULA

Las seis se pasaron todo el tiempo hablando de lo carótida que estaba la vida.

En otro rincón departían:

- MAURICIO CATÉTER (el del famoso adagio “todos los caminos conducen al ateRoma)
- JOSÉ VENTRÍCULO DIAZ TOLE (medio paralítico, el pobre, siempre rengueando)
- el periodista israelí URI CEMIA
- su colega argentino ALFREDO LEUCO CITO
- y, por último, el rabino IOSHUA STENT (recientemente llegado de By Pass, New Jersey) quien con su estridente voz metálica cauterizó a todos.

También estaba COLE STEROL, silencioso y analítico, dudando de sí mismo, sobre si es bueno o malo. Se nota que le cuesta mucho metabolizar estos encuentros y vincularse con gente que, enZima para él, es muy grasa.

Posterior a la entrega del cotillón (glóbulos rojos y blancos con la sigla ACV, coronarias de guirnaldas, cornetas antitrombóticas, serpentinas anticoagulantes y desfibriladores portátiles, que casi hacen saltar los tapones), esperaban la presencia de la torta que mantuvo a todos… ¡en vela!

En un ambiente muy transfundido, hemodinámico (estaban todos en vena...) y cor-dial, de efectos terapéuticos e intensivos, pasaron a sala intermedia para la entrega del souvenir: un plasma con bajas plaquetas alusivas. Los asistentes saludaron efusivamente, esperando volver a encontrarse... ¡lo más tarde posible!

Querido Ralph,
Mi vida sin ti sería tan aburrida...


miércoles, 21 de septiembre de 2011

Dilettandoci

Agosto e' dolce e soave e preanuncia la ripresa delle attivita perche sempre, sempre… arriva Settembre.

lunes, 19 de septiembre de 2011

Pisó un tomate y se mató

Pobre la modista… Uno sale a hacer las compras y termina en el hospital, si tiene suerte en unos meses estará dando los primeros pasos en un triste andador con cuatro dientes menos y un miedo fóbico a los tomates.

A cualquiera le puede pasar. Yo no pisé ningún tomate pero, muy accidentalmente, el codo del dr. AC terminó incrustado en mi mandíbula y sonó tan fuerte que los dos nos asustamos. En circunstancias menos afortunadas podría haber sido mortal y ahí lo quiero ver… escondiendo mis restos debajo de la cama, borrando las huellas, saltando al vacío desde la ventana del cuarto piso y huyendo de mi fantasma vengador por el resto de sus días. Desearía haber pisado el tomate.

Me reí de mi propia torpeza para restarle gravedad al asunto hasta que vi que la cosa empezaba a hincharse como si me hubieran dado paperas de golpe. A falta de hielo, sostuve la botellita de agua mineral helada bien pegada contra el cuello pero, aún así, se siguió hinchando. A la hora de dormir, apenas podía abrir la boca.

Me desperté con una pelota de goma espuma atascada en la garganta. Dolía más al agacharme y peor cuando el perro se abalanzó a los lengüetazos para darme los buenos días. Soporté la tortura estoicamente sin recurrir al hielo para no levantar sospechas, inclusive mastiqué el asado del domingo y un choripán chorreante de chimichurri al que ni en estado comatoso podría negarme.

A la noche, luchaba contra el desmayo. Me encerré en el baño con una bolsa llena de cubitos y dejé que se congelara el cuello hasta la insensibilidad total. Después me dormí y soñé con los Pitufos que se trepaban a mi almohada y tejían guirnaldas en mi pelo. Era la gata que últimamente sufre delirios de peluquera. Por la mañana ya me sentía mejor.

AC ni se enteró.

domingo, 4 de septiembre de 2011

Perdona a i tuoi debitori

“Forse il primo aproccio e' stato un po brutale. La mia fidanzatina dolescente (che era molto piu avanti di me su tanti aspetti) mi disse: -Ma... tu conosci la tecnica che porta al orgasmo femminile?"



Lo odio más cuando no contesta mis mensajes y luego, en el momento más inoportuno, me espeta frases tales como “Salimos esta noche”. No es una pregunta, es una orden perentoria y yo respondo que “Sí” sin pensar que ya es de noche y mi pelo es un nido de tordos peleados y que hasta hace un rato vomitaba maldiciones asesinas porque el muy desgraciado me dejó plantada el otro día y se enojó con mi enojo y no vino de rodillas a pedir perdón con rosas y chocolates ni me cantó nada al oído. No sé cómo lo hace, eso de pilotear mis malos humores y arrancarme la mejor sonrisa cuando casi estoy por explotar. No sé, pero me gusta.

Cenamos en La Flor arrullados por la voz sensual de un muchachito que, con la sola compañía de su guitarra, recreaba la cadenciosa nostalgia del bossa nova.

Yo: ¡Hay cine también! En el otro salón pasan películas…
AC: Mi amor… no podemos quedarnos porque tenemos que hacer “otra cosa”.

Para bajar el postre nos pusimos a inventar coartadas y vaya que sabemos ser muy creativos, en eso hemos progresado tanto que nos desafiamos mutuamente. “En el amor como en la guerra, todo vale”. Amor como el de las películas, como Pretty Woman o Titanic y “porque te quiero te aporreo” y “sos mía o no sos de nadie”.

Ahora practicamos inglés. Mi doctor preferido practica, yo le enseño con esas dotes de maestra ciruela que Dios me dio para que no pase vergüenza cuando visite el Big Ben.

AC: Bueno, tendríamos que ir yendo… ya es tarde.
Yo: Just one more time… daddy!

AC: ¿Me abrís el shampoo?
Yo: En inglés pedime…
AC: …???

Yo: A ver… repasemos. I love you?
AC: Te quiero
Yo: I miss you?
AC: ...
Yo: I miss you????
AC: …
Yo: Todas las veces que te dije “I miss you”… ¿no tenías ni idea?
AC: No.

No sé cómo logra que lo quiera tanto.