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jueves, 29 de marzo de 2012

Soy MUJER

“El pecado abre las puertas del cielo más fácilmente que una virtud hipócrita”.

Hablar de menstruación es hablar de ser mujer. Una mujer que se precie de tal no negará los dolores, los olores y colores, la pegajosidad y las complicaciones del cambio de tampón.


Los hombres no saben de estas cosas: Les llama la atención el berrinche, la compra compulsiva de toallitas, la conversación entre amigas en la que TODAS coincidimos: en esos días nos hinchamos.

Is menstruation a sin?

La nona decía que “en esos días” no había que lavarse la cabeza. También decía que bañarse “en esos días” acortaba la vida. Y decía muchas otras cosas, como que el dolor cesaba con un trago de ginebra y que podía cortarse el flujo tomando té de borraja y limón. Otra forma muy pecaminosa de suspender la menstruación era mirarse al espejo y se sabía que una andaba con la regla si batía la mayonesa y ésta se cortaba. Cualquier batido se cortaba “en esos días” y la masa de pan no leudaba y las sandías se secaban.

“En esos días” que ya no son. Ahora somos inimputables y podemos bañarnos, tomar sol, hacer el amor y depilarnos sin que nos posea el demonio ni se eche a perder la comida.

Los hombres siguen sin entenderlo pero la Naturaleza es sabia: por algo no los ha preparado para abrazar la femineidad.

viernes, 2 de diciembre de 2011

De aquí a la eternidad

Ya estaban reunidos cuando golpeé la puerta. Recibióme Ricardo con un ceremonioso ademán y estrujóme en un abrazo con palmaditas de pésame que, si no fuera por las caras sonrientes de la concurrencia, corriendo voy a bañarme en agua bendita.

-Nuestros clientes no se quejan, no pueden decir qué les gusta y qué no. Eso es una gran ventaja. Al principio impresiona, los tres primeros impresionan pero al cuarto ya lo empieza a ver uno como un trabajo cualquiera. Por eso, no se preocupen. Preocúpense sólo si ven que se mueve…

Ricardo es “tanatólogo” y su misión en la vida, como él mismo afirma, es honrar al difunto y embellecerlo para la otra vida o, por lo menos, para lo que dure el velorio. Asearlo, taponar ciertos orificios, maquillarlo, peinarlo, vestirlo… Así los deudos fantasean con que está dormido y lo toquetean, le soplan la cara, creen ver signos de resurrección y al fin recapacitan: “Si está tan rozagante… ¿Quién lo hubiera dicho…?”

Está acostumbrado a la broma fácil, como todo funebrero. Pero no pierde el asombro ante pedidos descabellados como el de la anciana que quiso ser enterrada con el vestido de novia o el usurero que desheredó a toda la prole y se tragó los dientes de oro y hubo que cortarlo y coserlo antes que lo descuartizaran para quitárselos. Por si acaso, Ricardo ya tiene a punto su ataúd y el de su amante esposa aunque, claro, no duermen adentro.

Maquillar al muerto no es “pintarlo” como quien pinta una pared o un florero. El secreto es, precisamente, que no parezca muerto -como la Bella Durmiente o Blancanieves- y que no se le escape ninguna “cosa” que rompa el hechizo. Hay que peinarlo, afeitarlo, pulir las uñas y sonrosarlo un poco. La dentadura postiza –si la hubiera- se entrega a la familia o se lo entierra con ella pero nunca puesta ya que no habría manera de cerrarle la boca.

Ricardo no dijo nada de las monedas para el barquero, pero yo creo que no deberíamos olvidarlas. Y también habría que proveer al difunto de aquellos bienes preciados que podrían resultarle útiles en la otra vida, como hacían los egipcios que no eran nada tontos.

En cambio, los chinos guardan las tradiciones más raras. Algunas comunidades rurales tienen la costumbre de desenterrar a sus muertos cada diez años, los acondicionan un poco y comparten el día “en familia” con el difunto encabezando la mesa o durmiendo la siesta en el sofá. Peor aún, en ocasiones desentierran cadáveres de jovencitas para casarlas con solteros recién fallecidos, para que los acompañen “toda la eternidad”.

Los chinos hacen todo mal. Hasta el queso crema se les muere en la heladera y lo resucitan cambiándole la fecha de vencimiento. ¡Hay que desconfiar de los chinos! Esas empanaditas… las “primavera”, que parecen tan sabrosas… ¿alguien sabe con qué las rellenan? Pues seguro que con carne de algún chino muerto en circunstancias poco felices. Es como yo digo… ¡chino que desaparece va a parar a la empanada! Por las dudas yo siempre pido fideos de arroz, nada de tofu ni bichos raros.

Hablando de bichos raros… Ricardo dijo que, en cuanto aparezca un “tomuer”, da la voz de aura y a correr ipso facto a la casa velatoria para nuestra primera clase.

miércoles, 31 de agosto de 2011

Una novia con pies fríos

He notado con frecuencia que la sensación de frío es directamente proporcional a mi estado de mal humor. Por eso acepté la segunda frazada que me ofreció Ernest y me tapé hasta la nariz mientras él disparaba contra mis pelos rebeldes, evitando quejarme y hablar de cosas importantes.

Ya no protesto tanto y no ando contando los pelos en el espejo, sencillamente me resigno y lo dejo hacer cuando me revolea como a una muñeca de trapo de un lado a otro de la camilla. No rezongo más, a lo sumo lo miro con cara seria desde la oscuridad de los lentes protectores que son demasiado grandes para mi cabeza.

-¿Así estás cómoda?
-No…
-Tenés los pies helados...
-Sí…

Envuelve mis pies con varias vueltas de frazada y me cuenta una historia de juventud, de un amigo que ansiaba una “NOVIA CON PIES FRÍOS”. Es que, al parecer, los pies fríos son el indicador de una gran producción de estrógenos o sea que estaría uno en presencia de una mujer muy femenina, sexualmente muy deseable, recaliente, una auténtica perra. Por algo reza el dicho: “PIES FRIOS, CORAZÓN ARDIENTE”.

Y así siguió metiéndose en camisa de once varas explicando muy científicamente que es el sueño de todo hombre tener una NOVIA CON PIES FRIOS y yo escuchaba con atención sin hacer comentarios y cada tanto pegaba pataditas para desentumecer mis piecitos congelados.

martes, 12 de julio de 2011

Dime cómo duermes

"Sleep is crucial for concentration, memory formation, and repairing and rejuvenating the cells of the body."

Si lo que dice esta nota está probado científicamente, entonces:

1) Dormir de lado apoyando el costado izquierdo, evidencia mi temor o expectativa hacia posibles cambios.
2) Colocar la mano bajo la mejilla izquierda, demuestra que tengo una enorme necesidad de caricias y de afecto tangible.
3) Boca abajo... nunca maduré.

Pero como me muevo constantemente mientras duermo, es posible que adopte muchas otras posiciones de las que ni tengo conciencia, lo cual podria dar al tacho con tan sólidas teorías. Por ejemplo, la nota no habla de brazos colgando al costado de la cama ni de posición fetal o "cucharita", no contempla las contorsiones a las que me somete mi gata cuando duerme enroscada entre mis piernas, supone que uno duerme de una manera y no de muchas y nada dice de las posturas propias del insomne.

Esto no hace sino sumar una preocupación extra a las que ya tenía pues, si algo me faltaba, es estudiar la forma en que duermo cuando ni siquiera logro dormir.

miércoles, 27 de abril de 2011

La Llama Violeta

-Estoy en contacto con una importante revelación espiritual.

¿Otra vez…? ¿Pero será posible? ¡Estoy meada por un búfalo!

Pensé que se había muerto de tanto ayuno y abstinencia pero está igualita aunque más huesuda. Viste unas babuchas turquesa que parecen manchadas de lavandina y zapatillas de muchos colores. Se niega al maquillaje, ni siquiera un poquito para disimular las ojeras. Esta chica no come… ¿cómo se explica, si no, los brazos tan delgados a punto de quebrarse?

Se me queda mirando con sonrisa boba. ¡Odio esa cara de felicidad! Como si en su pequeño universo ovovegetariano no existieran la inflación, los paros de subte ni Gran Hermano. Parece mentira… Hay gente que está más allá del bien y del mal, pero ésta ya ni los distingue.

-Llega tarde tu revelación… Sai Baba ya debe estar requetefrío.
-¡No hables así! Estoy conectada con mi ser interior.
-…
-Hice estas galletas de batata y lino… ¿querés probar?
-Hum… paso.
-¿Venís hoy a la clase del maestro Jatadeva?
-Imposible. Tengo concierto de pandereta.

¡Y encima me pregunta “dónde”! Así quedan después de tanta meditación trascendental, les lavan el cerebro y les meten ideas raras, esta pobre chica apenas recuerda su nombre pues lo ha reemplazado por uno más “espiritual”. Ahora insiste en que la llamen Sarasvati y está convencida de una extraña reencarnación. Me pregunto de qué vive, qué la sostiene aparte de la madre Tierra, cuáles son sus compañías, si alimenta algún proyecto además de bailar esas danzas alienadas, sin sentido ni técnica, y retorcerse en posturas indecorosas.

-Menta, te voy a enseñar a meditar…
-¿En qué idioma?
-…con la Llama Violeta.
-¡¡¿Con quién?!!
-Cierra los ojos y entra al Templo del Corazón, donde reside tu Célula Divina…

Y ahí nomás, en plena avenida, me agarró la cabeza entre sus manos y cayó en trance. Empezó a cantar -o más bien balbucear- letanías ininteligibles y yo quería soltarme y escapar pero entonces me sostenía más fuerte y seguía recitando empecinada. “Le pego una patada en los tobillos y me voy corriendo”, pensé. Pero no pude, soy incapaz de cualquier violencia física, además está tan flaca la pobre que seguro la quiebro y me paso la noche en una guardia de hospital. De modo que me quedé muy quieta esperando que terminara la perorata y cada tanto emitía un tímido “Ommmm”, como para colaborar. Cuando al fin me soltó, su cara irradiaba tal felicidad que me dio miedo. “Está poseída por el demonio de la flor de loto y no sabe lo que hace…”

-Ya estás purificada por la llama transmutadora.
-La llama que llama…
-La Llama Violeta.
-Bueno, gracias.
-Hacelo todos los días para liberar el cuerpo y la mente.
-Lo que vos digas... Y ahora me voy que se me quema el asado.

Le di un beso muy sonoro y huí a la carrera, antes de que se le ocurriera “limpiarme” como el Mano Santa. Pero debo admitir que, desde que me baño en la Llama Violeta, me siento mejor, mucho mejor. Algo habrá de cierto en todo esto, después de todo.

Pienso en violeta.
Siento en violeta.
El mundo es violeta.
Mi blog es violeta.

viernes, 2 de abril de 2010

Cosecharás tu siembra

Tenía que resucitar Jesucristo para retomar, al son de las campanas celestiales, mis viejos -mas nunca olvidados- hábitos jardineriles. Y es que estos días soleados, que combinan el ocio con el estudio interrumpido de las partes requetedifíciles del Requiem Alemán, se prestan para rastrillar la tierra y limpiarla de yuyos y, lo que es aún mejor, recolectar los frutos que uno no imagina tan sabrosos hasta que la tentación obliga a hincar el diente y el jugo delicioso y fresco resbala por las comisuras pidiendo otro mordisco y otro más.

No hay nada como los tomatitos maduros recién cosechados, basta con enjuagarlos bajo el chorro
de la manguera y el sabor inigualable y rojo de la pulpa se deshace contra el paladar en una mezcla de sensaciones que muchos ni siquiera conocen.

Ajíes de diversas formas y colores, radicheta, rúcula, albahaca, chauchas, romero, puerro, espinaca y pepinos. Nadie me advirtió acerca de la plaga de los pepinos que se reproducen como langostas
y alcanzan tamaños… aterradores. De las berenjenas ni noticia, hasta ahora es lo único que ha fallado pues hasta los alcauciles maduraron, dieron flor y finalmente se transformaron en una suerte de pompón áspero de tonalidad amarillenta que, según dicen, almacena las semillas para la próxima siembra.

Los frutales prometen kiwis, membrillos, peras y manzanas en cantidad. Los higos se doran bajo el sol de la tarde, pero hete aquí que los más panzones y dulces son atacados por unos insectos rojizos provistos de larguísimas antenas, peligrosamente parecidos a las cucarachas que tanto temo. Los invasores se deslizan de un lado a otro de la higuera y rápidamente consumen el fruto, manteniendo a raya a las abejas y a mí que este verano no podré preparar mi famoso dulce de higos.

Ahora entiendo cuán gratificante ha de resultar la cosecha para quien ha sembrado y cuidado su tierra. Apreciar el color, la textura y el sabor auténtico de los alimentos es ciertamente una novedad en los tiempos que corren, un poco como volver a la época de nuestros abuelos que criaban gallinas y plantaban escarola en macetas y dormían la siesta bajo la sombra del parral cargado de uva chinche.

Economía primaria… No envidio a las futuras generaciones, quién
sabe hacia qué evolucionarán con tanto transgénico dando vueltas por ahí. ¡Y después dicen que ser vegetariano es sano! Comer mi-la-ne-si-tas de soja no es más sano que engullirse un pollo inflado de hormonas, o ese bacalao impostor que algunos ofertan a precios insólitos y no es más que un pellejo acartonado con gusto a sal.

Por eso celebro la oportunidad cada vez más codiciada de hundir las manos en la tierra, regar los surcos y plantar con amor las semillas que mañana serán frutos y honrarán mi mesa. Aunque sólo fuera por esto, dejaré de quejarme por un rato y mostraré sincera gratitud mientras saboreo una de esas rechonchas y dulcísimas granadas.

miércoles, 3 de marzo de 2010

Post 666

¡Aquí está la sabiduría! El que tiene entendimiento, calcule el número de la bestia, pues es número de hombre. Y su número es seiscientos sesenta y seis.
(Apocalipsis 13:18)

Un escenario aterrador. Un grupo de mujeres reunidas en la penumbra de una cocina sucia y grasienta, susurran una copla a la luz amarillenta del fuego sobre el que pende una olla de hierro. El líquido espeso, mezcla de olores irreconocibles y repugnantes, hierve a borbotones salpicando el aire viciado. Están vestidas de harapos, los brazos y las piernas ostentan llagas y costras, el cabello enmarañado, los ojos desorbitados y la expresión ausente. En su conjuro musitan el nombre de la Virgen María y algunos santos entremezclados con frases sacrílegas. Es noche de aquelarre, las brujas están llamando a su Señor.

De haber nacido en el siglo XVI me hubieran quemado en la hoguera o, con
suerte, perdía la cabeza como la Bolena o la Estuardo. ¡Bruja! Pero no bruja de brujerías sino bruja sedienta de conocimiento, bruja alquimista, bruja sanadora, bruja amante.
Hubiera resguardado de la quema todos los escritos que cayeran en mis manos, hubiera honrado la noche del Samhain con alimentos y regalos para los difuntos y me hubiera empeñado con tesón en la elaboración de remedios, pociones y venenos para los insectos. Algún incauto me contaría sus sueños y yo los interpretaría a mi gusto, no mostraría temor ante los eclipses y, a modo de amuleto, llevaría a todas partes mi diapasón y una botellita de alcanfor para ahuyentar la mala energía.

Me habrían condenado porque tengo, no una, sino tres marcas. Una en la espalda, otra en la nariz
y otra más en el dedo índice de la mano derecha. Suficiente para acelerar el proceso. Si acaso pronunciara alguna de mis frases célebres me llamarían “blasfema”, dirían que mis mates son filtros para el amor, me cortarían el pelo muy corto y me arrebatarían con violencia los objetos incriminatorios: la bola de cristal que permanece muda para mí pero es tan bella que me hipnotiza, una estrella de David y una cruz con brillantitos, mi bombacha de la suerte y el caleidoscopio que fabricamos con papá para la clase de Óptica.

Bruja buena, bruja mala. Bruja que grita descontrolada sus muchos y espectaculares orgasmos; bruja que canta, escribe, lee y pelea con insensata pasión; bruja que llora, que ríe, que pega cachetazos; bruja que ironiza y conforta, que ama y reclama. Bruja.

Este es mi post número 666. Dudaba entre escribir o jugar al Ouija… por ahora prefiero escribir aunque, de a ratos, revuelvo el caldero.

viernes, 29 de enero de 2010

A vibrar, mi amor

Una disco española anuncia que regalará, a las primeras 400 chicas que compren su entrada para la fiesta de esta noche, el juguetito más vendido de las Uropas. Un premio de “consolación” color rosa chicle, de nombre Fever. Y a los chicos, para que no se sientan menos, les repartirán preservativos de variados colores y sabores.
La fiesta se llama
“Vas a vibrar”.

¿Pero por qué acá no pasan estas cosas? A mí nunca me regalaron uno de esos, ni siquiera uno chiquitito con luz para emplear como linterna hoy, por ejemplo, que se cortó la luz en toda la cuadra.

La sociedad no se da cuenta cuántos males podrían evitarse si cada mujer tuviera su propio vibrador, incluso habría que obligar a actualizarlo cada tanto como el pasaporte o el celular para evitar caer en el aburrimiento. No por nada el médico británico Joseph Mortimer Granville se tomó el trabajo de diseñar el primer vibrador electromecánico con forma fálica, allá por 1880, deseoso de acabar con la “epidemia” de histeria femenina, una verdadera plaga.

Granville era un adelantado, no Colón ni Magallanes ni el Cabeza de Vaca ése. Granville y el que inventó los tampones… Ah, el mundo no sería el mismo sin ellos.

Claro que aquel histórico vibrador no resultaba fácil de meter en la cartera, pero con el tiempo vinieron nuevos modelos y hoy los hay para todos los gustos, para él y para ella, con accesorios, algunos hasta tienen musiquita y quizá conexión usb.

El mío se porta bien, hemos compartido momentos muy gratificantes y, como era de esperar,
una se termina encariñando. No será un Hitachi Magic Wand pero tiene lo suyo y tiene nombre también… CaPito.

Si yo fuera presidenta decretaría que todas las niñas, en su cumpleaños de quince, reciban un bonito vibrador a modo de terapia preventiva. Es que no hay nada mejor que las buenas vibraciones…

jueves, 14 de enero de 2010

Chocolates y momias

No nos habremos dado la gran panzada en Turín -la cuna del chocolate y la buena pastelería- pero la tía Marga nos regaló unos bombones que mamma mía…

-Pepo, pará con los chocolates…
¬-¡Uno más! Porfa… éste con papelito rojo…
-Ese tiene alcohol.
-¿Y qué? Ya me comí tres y no me hizo nada.
-…

Comimos chocolate hasta reventar… y garrapiñadas (me matan las garrapiñadas, en especial la de almendras), un banquete dulcísimo camino a La Plata en el auto nuevo de mi hermana, que anda chocha de la vida con su flamante adquisición. La acompañamos a buscar datos para una publicación en la que está trabajando, aunque Pepo al principio no estuvo muy de acuerdo.

El Museo de Ciencias Naturales es una mole imponente que maravilla al visitante y lo obliga a volver para terminar de recorrer la infinidad de salas que escapan al primer reconocimiento.
Pasamos de largo los insectos, las geodas y los mamíferos pampeanos. El objetivo eran unas aves de lo más estrafalarias que mi hermana quiere citar en su escrito y que, al parecer, son propiedad exclusiva del Museo y… La cosa es que la dejé absorta en la contemplación de los pequeños monstruitos y me llevé a Pepo a ver los fósiles. Uno nunca termina de asimilar la idea de que estos bichos fueron, alguna vez, los dueños del planeta.

-¿Cuál es más grande? ¿El Gigantosaurio o el Tiranosaurio?
-¿A ver…? Parece que el Gigantosaurio… y el más grande de todos es ese de ahí…
-El Ar-gen-ti-no-sau-rus. Qué nombre más boludo…
-Psé… Brasil será el país mais grande do mundo, pero el dinosaurio es argentino.
-Meri… si saco un huesito del esqueleto se cae todo ¿no?
-Ni se te ocurra…

Vimos las arañas gigantes (la Megaracne tiene el tamaño de un caniche…), esponjas, corales y un calamar enorme.

-¡Pepo! ¡Cuidado con la momia!
-¿Qué momia?
-¡La que está abajo de tus codos!

Un cadáver milenario (millonario) y ella, como si nada, recostada sobre el sarcófago con aire indolente, masticando chicle de banana en la cara del fósil.

-Son horribles estos floreros.
-No son “floreros”, son jarrones muy antiguos… ¡Cuidado!
-Uy… ¿Viste cómo lo atajé?

Pensar que me creía la reina de las torpes pero esta niña, con sus escasos 12 años, ya me saca
varias cabezas. Ella es así, desfachatada y perezosa pero de buen corazón, siempre dispuesta para la aventura, de respuesta ágil e ingeniosa… y sumamente torpe.
Recorrimos casi todas las salas, especialmente el Templo Aksha que fue abierto al público nuevamente. Pero cuando estaba de lo más atenta observando las maquetas un estruendo de alarmas me aceleró el pulso. No era un incendio ni había amenaza de bomba. El guardia de seguridad, con cara de pocos amigos, escoltaba a una niña regordeta de mejillas coloradas… La llevaba agarrada del brazo y ella sonreía toda inocente, venían derechito hacia mí.

-¡¿Qué hiciste?!
-Nada… Quería ir al baño pero me equivoqué de puerta.
-Dios mío… ¡Me vas a matar de un susto!
-¿Ya nos vamos?
-Y sí…

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Papi… ¿O mami?

La doctora Danièle Flaumenbaum -ginecóla, psicoanalista y especialista en medicina china- escribió un libro sobre la mujer y la sexualidad.
Entre otras cosas dice que las féminas, pese a haber escalado posiciones en el campo social-laboral erradicando todo tipo de tabúes a lo largo de la historia, siguen considerando su vida sexual “insatisfactoria”. Y esto tiene que ver con la negación de las dificultades sexuales, no así con la prohibición sexual, lo cual no les permite vivir el placer con plenitud.
Dice Mme. Flaumenbaum que, en el vertiginoso tránsito histórico de la sociedad moderna, las abuelas y madres no han sabido transmitir el concepto de la función sexual de manera adecuada. Por ello, la dificultad de las mujeres a la hora de comprender, pues “para vivir esa sexualidad floreciente deben construir ellas mismas lo que hubieran tenido que recibir siendo niñas”. Es indudablemente un aprendizaje autodidacta.
Pero lo más curioso es que, según expone nuestra doctora, “cada historia de amor nos reconecta con la primera historia de amor que todos (hombres y mujeres) vivimos con nuestra madre”. Y esto la lleva a afirmar que la mujer ama a su pareja más allá del sexo (a veces, independientemente del sexo) puesto que el hombre amado toma en ella el lugar que ocupaba su madre.
La madre tiene la responsabilidad de asistir, alimentar y satisfacer todas las necesidades vitales. “Para la mujer, el hombre que ama adquiere el mismo carácter y por ello se vuelve totalmente dependiente de él”.
La doctora Flaumenbaum no hace más que complicar las cosas. Siempre creí que el hombre, sobre todo si es algo mayor que una, es una versión mejorada del “padre”, una suerte de “papá elegido", fuente de protección, amparo, sostén, amor. Aunque no se trate de una decisión conciente resulta inevitable volcar las implicancias de la relación padre-hija en la pareja.
Pero tal parece que no identificamos al hombre amado con el padre sino con la madre y es que el vínculo con la mamá es el primero de todos, sólido e indestructible, de dependencia total y absoluta. “Hasta que la muerte nos separe”.
Ahora empiezo a entender, como que se hizo la luz en algunos rincones.
Pero sigue resultando desconcertante, sobre todo considerando el enorme ascendiente que las madres tienen para el hombre, en general.
¡O sea que el padre está pintado! Porque si ellos buscan una madre en nosotras y nosotras vemos en ellos el reflejo de la nuestra… ¡el mundo es de las mujeres! ¡Un mundo de madres y suegras! No más “papi”, no más macho argentino. Ay, qué frustración…

(Me colé en la presentación del libro “Mujer deseada, mujer deseante” de Danièle Flaumenbaum. Vi muchas, pero muchas caras de consternación mal disimuladas por el aplauso vigoroso de las feministas de ocasión. Escapé minutos antes del final...)


miércoles, 9 de septiembre de 2009

Malas compañías

Ayer a la noche un mosquito zumbaba cerca de mi oído, volaba en espiral hasta el techo y se desplomaba en picada una y otra vez. Di tumbos en la cama manoteando el aire, incapaz de atraparlo. Por su culpa, casi me pierdo el glorioso regreso de Micky Vainilla.
Encendí el velador. Nada, como si se lo hubiera tragado la tierra. Era cuestión de apagar la luz y el desgraciado arrancaba a volar incansable de acá para allá, si hasta se le dio por posarse en la pantalla del televisor justo sobre la nariz de Pachano cuando despachaba su célebre frase “No me gustó”.
Harta de provocaciones corrí en busca del Selton, dispuesta a “vaciar el cargador” como si me atacara un ejército de cucarachas acorazadas.
Volví armada y furiosa pero el mosquito había desaparecido. Lo busqué por los rincones, detrás de la cortina, en el techo, en el placard… Ni la sombra.
Volví a la cama con el Selton en la mano. Al cabo de varios minutos, el susodicho seguía sin dar señales de vida. Guardé el insecticida, comprobé por enésima vez que la llave de gas estuviera cerrada y me fui a acostar, no sin antes saborear una buena cucharada de dulce de leche.
Hice zapping hasta pasada la medianoche, maratoneando entre recetas inutilísimas y documentales morbosos sobre la criatura de Metepec, considerando las probabilidades de recurrir a la pastilla puesto que el alcohol sólo me provoca risa y dolor de cabeza.
Hay un espejo frente a la cama. Me gustan los espejos, en ese sentido soy estrictamente narcisista, aunque los amantes del Feng Shui proclamen que es mejor tenerlos lejos pues los espejos en el dormitorio absorben toda la energía sexual. Psé…
Pero cuando miré de cerca el puntito negro en el espejo, resultó que no era un punto sino el mosquito de mis pesadillas. Quietecito en un rincón, no hacía ni mu. Esperé un rato y nada, parecía haber captado el mensaje o tal vez aguardaba el momento del sueño para drenarme sin culpa.
Media hora de vigilia y seguíamos allí. Y me empezó a dar lástima el pobre… Comprendí que al liquidarlo me quedaría sola como indio malo, comprendió que si me atacaba lo hacía boleta. Ambos comprendimos, afortunadamente.
Cuando desperté a la mañana, el mosquito estaba en el mismo lugar. Abrí la ventana y con suaves golpes de viento lo obligué a salir.

-Pero ¿le miraste las patas?
-¿Qué patas?
-¡Nena! El Aedes tiene rayas blancas en las patas.
-¿El qué…?
-¿Pero en qué país vivís? ¡El mosquito del dengue!
-Ufa, qué sé yo… tampoco exageres.
-Sos boluda.

(Esto último es el extracto de la conversación sostenida con mi hermana “la bióloga” que, en circunstancias más felices, hubiera criado una colonia entera de neumococos sólo para presumir de familia numerosa… ¡Celosa! )

lunes, 10 de agosto de 2009

Método "Tortoni"

Un grupo de científicos argentinos decidió investigar cómo los mozos logran memorizar los pedidos de los comensales sin recurrir al prosaico artilugio de anotar.
A fin de estudiar los patrones de memoria del MOZO, acudían a un restaurante en grupos de 8 personas, elegían una mesa, hacían el pedido y luego cambiaban de lugar. Una especie de juego de las sillas… para despistar ¡claro!

Se barajaban dos hipótesis:
1) El MOZO relaciona los pedidos con la cara del cliente
2) El MOZO relaciona los pedidos con el lugar ocupado por el cliente en la mesa

En el primer caso, no habría mayores inconvenientes puesto que no importa cuántas veces el cliente cambie de ubicación, el MOZO siempre le servirá correctamente.
En cambio, si el pedido se asocia a un lugar específico, el MOZO podría servir el plato correcto al comensal equivocado.
En definitiva, el estudio arrojó resultados poco claros debido a que ninguna de las dos técnicas resulta infalible y, mucho menos, si se pretende mezclarlas.
De todos los mozos evaluados, sólo los muy experimentados lograron una efectividad cercana al 100% y esto tiene otra explicación, no tan científica si se quiere…

Muchacho'... Soy mozo, les voy a explicar como recordamo' lo' pedido'.
Es importante conocer lo' plato' de la casa, pero también cada plato y possstre tienen apodo.
Por ejemplo:
Se sientan tre' persona', me piden un raviol con tuco y essstofado, milanesa con frita' y huevo y un bife con ensalada, vino, gaseosa y soda. En mi cabeza queda registrado así:
Un Ratuestofado
Una Milacomple
Un Bifemisssta
Tinto, cola y soda.
Y al que anota lo vamo' a volver loco hasssta que aprenda a laburar sin anotar como un gilastrún.
Un abrazo
Cacho

AGRADECIMIENTOS:
A nuestros desinteresados científicos.
Al nefasto diario de Chiche que ameniza mis ratos de ocio.
Y a Cacho ¡el auténtico MOZO argentino!

domingo, 5 de julio de 2009

Cuarentena

El comunicado oficial del maestro S reza: “Retomaremos los ensayos… no se sabe aún… según evolución de la enfermedad y su consecuente pánico…”
Sin ensayos, sin Fauré, no sé qué haré ahora para no morir de hastío. Porque ya decidí que la gripe no me dañará más de lo que estoy dispuesta a tolerar; dicho de otro modo, no creo que
al virus le agrade convivir conmigo, a lo sumo un toso-and-go, sin barbijo ni alcohol gelificado ni baños de lavandina concentrada.
Como “es preferible reír que llorar” y “la vida es corta” y bla bla bla… pasé por el video y revolví cielo y tierra hasta dar con el clásico que resume esta disparatada psicosis colectiva: OUTBREAK (Epidemia).
Pegué un manotazo a la última copia disponible ya que, al parecer, se ha convertido en un éxito de taquilla gracias a la pandemia. Y aquí estoy, apoltronada sobre una montaña de almohadones mullidos, con mi chocolatada espumosa y vainillas, muchas muuuuchas vainillas, observando atentamente como Hoffman y Russo, disfrazados de astronautas naranjas, intentan impedir una masacre insensata como único recurso para detener la propagación del virus.
Ahora sólo me falta releer a Preston -si es que todavía duerme en mi biblioteca- y hacer pública su visión apocalíptica sobre la extraña lógica de estos microorganismos.

"Los virus invaden la especie humana porque cada vez somos más
numerosos. En la naturaleza, cuando las poblaciones crecen en forma desmesurada y adquieren gran densidad suelen aparecer enfermedades víricas. De esa manera, la población disminuye. Es el mecanismo natural de control de la población. Ocurre con los roedores, con los insectos y hasta con las plantas. Y no hay razón para pensar que la raza humana esté exenta de las leyes de la naturaleza".
(THE HOT ZONE, Richard Preston)

sábado, 30 de mayo de 2009

El hombre, la mujer y la belleza

Como este blog también tiene su costado científico, en esta oportunidad nos inclinamos humildemente ante los estudiosos de la Universidad de las Baleares (¿...?) que andan por ahí proclamando el descubrimiento del nuevo milenio y que resumimos en estas breves y categóricas palabras:

“Hombres y mujeres perciben la belleza de maneras muy diferentes”.

¡Faaaaaaaaaaa!
Fue necesario un arduo trabajo de investigación para enterarse que “la actividad neuronal provocada por los estímulos estéticos afecta sólo al hemisferio derecho en el caso de los hombres y a los dos hemisferios en el caso de las mujeres”. Pero, señores, no hay que ser Mandrake para comprobar que el cerebro masculino funciona sólo a medias, la otra mitad está entretenida en cosas más trascendentales…
Tanta importancia parece tener el asunto que los americanos y los gallegos no quisieron ser menos y arremetieron con pruebas magnetoencefalográficas y nosecuantosinápticas para concluir que:

“Las mujeres refieren la posición de las cosas o de sus partes en relación con otros elementos”, es decir que en el contexto de la percepción interviene un orden o ubicación (encima o debajo de, enfrente, detrás, etc).

“En cambio para los hombres sólo contarían las distancias”, o sea, qué tan lejos está una cosa de otra.

Pero esto no termina acá…

Las diferencias perceptivas determinarían, según este regimiento de sabelotodos, la división de trabajo entre hombres y mujeres: HOMBRE CAZADOR - MUJER RECOLECTORA

De acuerdo a esta hipótesis, las mujeres (recolectoras) tenderían a ser más conscientes que los hombres
de los objetos situados en su entorno, incluso los que no estuvieran relacionados con sus tareas. Los hombres (cazadores) utilizarían estrategias de orientación basadas en conceptos como la distancia, la posición del sol, etc.
En síntesis: mientras la mujer trabaja el hombre se rasca los gobelinos, toma cerveza y echa panza ante el televisor festejando los goles de B Nacional.
Claro que la mujer es en realidad el sexo fuerte, así que al primer grito de “¡Viejo, andá a comprar la leche!” el CAZADOR no tendrá más remedio que ponerse los pantalones y ganarse el lugar.

Pero el estudio de las percepciones se detiene particularmente en la valoración del objeto decorativo (acá el cerebro masculino quedó knockout …), en especial la decoración del propio cuerpo que tendría su raíz en la selección sexual.
Así, la capacidad de alterar el propio aspecto a través de dibujos y colores que es, en primera instancia uno de los aspectos de la vida social con énfasis en la selección sexual, se debe relacionar –según la brillante teoría que nos mantiene en ascuas- con el desarrollo perceptivo que permite a hombres y mujeres apreciar la belleza de manera diferencial.

A mí no me queda nada claro… Lo único que sé es que puedo pasearme por la casa con un
plumero de pavo real en la cabeza y que H ni lo nota. Si me compro un vestido nuevo, inevitablemente preguntará el precio y cada vez que lo use dirá “Nunca te vi con ese vestido…”
En fin, los hombres son todos iguales, no saben interpretar la belleza, no saben interpretar nada de nada. Por eso, por si acaso, para no perder la costumbre y porque en la variedad está el gusto, no pecarán de exquisitos y le dirán a todo (todas) que sí.

Al final ¡CUALQUIER COLECTIVO LOS DEJA BIEN!

miércoles, 4 de marzo de 2009

“Sobresaliente, con felicitación del Jurado”

En este día tan glorioso, bajo una lluvia intermitente que desdibuja los contornos de la ciudad en movimiento, mi ilustre hermanita nos ha brindado una dicha incomparable. Con su conocida humildad y esa carita de niña que se conmueve ante las cosas más sencillas, con su solo esfuerzo y dedicación ha alcanzado finalmente el pedestal soñado, que no es poco decir.
¡Sí, señores! My little sister se recibió de DOCTORA, pero no de los doctores que curan, no, no, no. Doctora en Biología, especialista en aves y en cosas que uno no sabe ni que existen (o existieron…)
Un arduo trabajo de investigación en medio del campo rastreando nidos de tordos entre los espinos, al rayo del sol, en pleno verano, chapoteando en una ciénaga, a veces de madrugada, sin quejarse, siempre feliz. Al fin, el esfuerzo da sus frutos.
Defendió su tesis maravillosamente escrita delante de un Jurado por demás singular, colegas, amigos y algún curioso que se sumó a minutos de empezar. Brillante, como era de esperar, sin titubeos, clara y segura. La aplaudimos a
rabiar y hubo besos y abrazos, lástima que faltaron los souvenirs que eran huevitos de tordo en miniatura, pero a último momento desestimaron mi propuesta y la cosa quedó en la nada.
Hubo festejos con sidra y sanguchitos en el pequeño laboratorio con vista al río, rodeados de mecheros de Bunsen, pipetas de colores y microscopios de todos los tamaños. Me codeé con la “gente inteligente”, un manojo de cerebros privilegiados cuyo humor es difícil de entender, al menos para los que sólo tocamos de oído.
No importa si llueve a cántaros y arruino mis zapatos nuevos en un charco de agua sucia, hoy es como si brillara el sol muy fuerte ¡por fin algo bueno en medio del caos! Mi hermana del alma se ha doctorado con la máxima calificación, un hecho sin precedentes que dejó a todos con la boca abierta, y por si fuera poco ha sumado nuevos conocimientos a la ciencia, ahora es erudita en la materia y yo estoy tan orgullosa que estallo dentro de mí.

jueves, 22 de enero de 2009

Billetera mata galán

Un tal Thomas Mollet, psicólogo de la Universidad de Newcastle, anda proclamando por ahí una interesante máxima que indudablemente hará temblar a Darwin en su tumba, preguntándose cómo no tuvo en cuenta semejante fenómeno a la hora de sugerir que el hombre desciende del mono.

Que los machos son esencialmente polígamos, ya lo sabemos.
Que en virtud de la poligamia, batallan entre sí por exhibir el harem más numeroso, también lo sabemos…
Y que las hembras desarrollan preferencia por ciertos machos es una variable que a muchos conviene desestimar, pero también es sabido y esto no hace sino reforzar el concepto de la selección natural.

Sobre esto último, Mollet viene a proponer esta interesantísima relación:

"LA FRECUENCIA DE LOS ORGASMOS EN LAS MUJERES ES DIRECTAMENTE PROPORCIONAL A LOS INGRESOS DE SU PAREJA”.

También sugiere el estudioso que, en el marco de la teoría evolutiva, “machos y hembras están genéticamente predispuestos a explotarse el uno al otro sin piedad para lograr las mejores oportunidades de supervivencia de sus genes”.

Dicho de otro modo:

1) El macho inicia el ritual de seducción a fin de conformar su harem.

2) La hembra acepta el juego y elige su macho de preferencia.
3) La hembra, hábil e inteligente, escala posiciones y es ella quien conquista y domina.
4) El macho cede a sus caprichos y paga las cuentas.
5) La hembra comienza a aburrirse y busca machos mejor dotados.
6) La hembra exprime la billetera del macho elegido antes de reemplazarlo.
7) La hembra abandona al macho en bancarrota.
8) El macho abandonado se deprime, envejece y engorda.
9) La hembra multiplica sus orgasmos y compra ropa cara.
10) Todos quieren ser la hembra.