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martes, 15 de mayo de 2012

Feel like a zombie

En aquella época, quedarme sin cigarrillos podía desatar toda una serie de acontecimientos desafortunados. Ahora, en cambio, el hambre es mi peor enemigo. Por eso del doble desayuno y el conito de chocolate suizo y las cosas novedosas del barrio chino. Los chinos tienen ese lado bueno. Ese solo, claro.

El profe del gimnasio no me saluda desde que
abandoné las clases o -lo que es lo mismo- desde que dejé de pagarle, lo cual no sólo me ha vuelto muy independiente sino increíblemente más fibrosa. Ahora me gasto la plata en zapatillas y bombachas con voladitos y levanto las pesas más pesadas sin su ayuda interesada.



El gimnasio me da hambre y el hambre me pone al borde la insatisfacción. 



"Why you don’t touch me?" Una semana de privación puede hacerte sentir muy miserable, sobre todo si decidís renunciar al maravilloso autosexo porque lo otro es mejor, infinitamente mejor cuando deja de ser tan sólo “imaginable”.

jueves, 29 de marzo de 2012

Soy MUJER

“El pecado abre las puertas del cielo más fácilmente que una virtud hipócrita”.

Hablar de menstruación es hablar de ser mujer. Una mujer que se precie de tal no negará los dolores, los olores y colores, la pegajosidad y las complicaciones del cambio de tampón.


Los hombres no saben de estas cosas: Les llama la atención el berrinche, la compra compulsiva de toallitas, la conversación entre amigas en la que TODAS coincidimos: en esos días nos hinchamos.

Is menstruation a sin?

La nona decía que “en esos días” no había que lavarse la cabeza. También decía que bañarse “en esos días” acortaba la vida. Y decía muchas otras cosas, como que el dolor cesaba con un trago de ginebra y que podía cortarse el flujo tomando té de borraja y limón. Otra forma muy pecaminosa de suspender la menstruación era mirarse al espejo y se sabía que una andaba con la regla si batía la mayonesa y ésta se cortaba. Cualquier batido se cortaba “en esos días” y la masa de pan no leudaba y las sandías se secaban.

“En esos días” que ya no son. Ahora somos inimputables y podemos bañarnos, tomar sol, hacer el amor y depilarnos sin que nos posea el demonio ni se eche a perder la comida.

Los hombres siguen sin entenderlo pero la Naturaleza es sabia: por algo no los ha preparado para abrazar la femineidad.

lunes, 30 de enero de 2012

Liberté

Estreno ojotas blancas. Reestreno soltería.
Marido lejos. No tengo culpa. De arrepentirme, ni hablar.
Esta noche sushi. Sushi y champán.

miércoles, 18 de enero de 2012

Elocuencia

Esta mañana, pegándole a la bolsa, hizo un descubrimiento fundamental. Se dio cuenta por qué, algunas veces, llora un poco después de hacer el amor. Creía, al principio de esta historia, que era la respuesta adecuada a un posible fracaso pues nadie tiene el futuro asegurado y mucho menos el amor. Sin embargo, es algo diferente, más profundo... radical.
Revelaciones del punching ball.

sábado, 14 de enero de 2012

Bienvenidos al tren

Hay un paraguayo colgado en el hueco del contrafrente. Es el pintor “de exteriores”, así se autodenomina, y desde hace días sube y baja en la silleta con ruido de latas y pinceles. Me asusté la vez que apareció de la nada asomando medio cuerpo adentro de la cocina, entonando un sapucai a modo de saludo mañanero. La incredulidad cedió paso al enojo y se lo hice entender. La cocina es mi templo y no se entra así como así, ni que se le zafe la silleta.

Con el correr de los días nos hemos hecho amigos, le sirvo agua fresca cada vez que lo veo sudar la gota gorda y charlamos de la vida y de los marcos de las ventanas. En breve le sonsacaré el secreto del tereré y entonces seremos casi familia.

El otro, el pintor “de balcones”, es algo muy distinto. Nos cruzamos ayer en el ascensor. Tan alto y tan bonito y los ojos tan azules.. un Brad Pitt paraguayo. Lo espero de un momento a otro, tarde o temprano será el turno de mi balcón y vendrá, sé que vendrá.


miércoles, 31 de agosto de 2011

Una novia con pies fríos

He notado con frecuencia que la sensación de frío es directamente proporcional a mi estado de mal humor. Por eso acepté la segunda frazada que me ofreció Ernest y me tapé hasta la nariz mientras él disparaba contra mis pelos rebeldes, evitando quejarme y hablar de cosas importantes.

Ya no protesto tanto y no ando contando los pelos en el espejo, sencillamente me resigno y lo dejo hacer cuando me revolea como a una muñeca de trapo de un lado a otro de la camilla. No rezongo más, a lo sumo lo miro con cara seria desde la oscuridad de los lentes protectores que son demasiado grandes para mi cabeza.

-¿Así estás cómoda?
-No…
-Tenés los pies helados...
-Sí…

Envuelve mis pies con varias vueltas de frazada y me cuenta una historia de juventud, de un amigo que ansiaba una “NOVIA CON PIES FRÍOS”. Es que, al parecer, los pies fríos son el indicador de una gran producción de estrógenos o sea que estaría uno en presencia de una mujer muy femenina, sexualmente muy deseable, recaliente, una auténtica perra. Por algo reza el dicho: “PIES FRIOS, CORAZÓN ARDIENTE”.

Y así siguió metiéndose en camisa de once varas explicando muy científicamente que es el sueño de todo hombre tener una NOVIA CON PIES FRIOS y yo escuchaba con atención sin hacer comentarios y cada tanto pegaba pataditas para desentumecer mis piecitos congelados.

viernes, 19 de agosto de 2011

Día de los amantes

Al parecer hoy, 19 de agosto, se celebra el Día Internacional del Amante Clandestino. Y, no sé por qué, esto es lo primero que me viene a la memoria. Claro que hubo una revancha cinco o seis años mas tarde, cuando ella deja al amante y el marido la consuela porque él "ya paso por eso".

El otro día, cruzando a los trancos la avenida, tarareaba "Doch Königin..." y un señor me dice: "¡Qué lindo! Cómo te envidio, me gustaría tanto cantar... pero los hijos... los hijos dan muchos problemas, es un despelote..." Le contesté: "Todo pasa, hay que cantar igual" y apreté el paso porque mis pensamientos corrían por otros carriles y porque al fin estoy aprendiendo a alejar la mala energía. Pero ahora pienso que me quedé corta, tendría que haberlo invitado al concierto, por lo menos...

viernes, 29 de abril de 2011

La soluzione

Los hombres son demasiado complicados para mí. Le voy a rezar a Odín para que me mande a una de sus Valquirias.. Sospecho que ella me hará más feliz.

viernes, 23 de julio de 2010

Hot ideas

Pensar que mi Elegido me ha dejado aquí sola, en estas condiciones, por su sola voluntad…

La abstinencia sexual exacerba seriamente mis estados de ánimo. Regularmente me pone de mal humor o me hace doler la cabeza; en ocasiones, deambulo taciturna rumiando vendettas muy peligrosas. Me lo tomo como algo personal y el quetejedi ni se entera, no se hace cargo de mis padecimientos y cuando después viene todo compungido suplicando los mimos que soy incapaz de negarle, tengo ganas de cagarlo bien a trompadas.

Que nadie me venga con eso de la autosuficiencia, autocomplacencia, autonosecuanto… ¿a mí? Naaaa… Conozco todos los tips para obtener el máximo rendimiento de mi "compañerito de pieza" (¿con quién te creés que tuve cita esta mañana y esta noche y la noche después de mañana...?) pero no es lo que quiero “siempre”.

No voy a contar los días, ni las horas. Me duele la cabeza y no se me va a pasar hasta que vuelvas, sabelo. Ay…

viernes, 2 de julio de 2010

Notas mentales

Con una mano plancho, con la otra cebo mate. El celular vibra enloquecido en mi cintura, alguien toca el timbre, la pava silba sobre la hornalla y tose la impresora por culpa de un papel atascado. De a ratos escucho la requetedifícil fuga de Brahms que aprenderé a fuerza de machacar. Un ojo atento a la derrota de Brasil, el otro obsesionado con la suciedad que empaña las ventanas.

Intento recordar qué cosas no debía olvidar… Hoy, mañana, pasado… La lista de “pendientes” se torna demoledora y escapo a lugares menos pretenciosos, a los brazos de mi amado que me envuelven en un tul de fantasías multicolores, a los mares tibios de corales y sirenas, a la quietud del teatro vacío cuando ya se han ido los aplausos.

Rompí una cábala… sin querer, pero la rompí. Y ahora temo que mañana… Pero esas cosas no hay que pensarlas, mucho menos pronunciarlas. Debe ser eso lo que me tiene mal o quizá sólo estoy nerviosa por el show del stripper y quiero salir corriendo pero debo quedarme y amasar los pancitos que les prometí a las chicas. Debo, debo, debo… No hay espacio para el deseo, para ningún deseo. Desespero, quiero y no puedo, pero quiero mucho.

domingo, 30 de mayo de 2010

Mi sono innamorata di Lei

Doy vueltas y no sé cómo salirme del monotematismo del extrañamiento físico que no sé cómo afrontaré esta noche y mañana y pasado...

Las mujeres de antaño lo combatían con baños de agua fría y –aunque argumenten excusas más santas- las monjas de clausura se flagelaban. Pero resulta que una cosa o la otra no hacen más que proyectar en primer plano aquello que se pretende sosegar, es decir, la presencia irrefutable del cuerpo y sus estentóreas demandas.

Últimamente, cuando nadie me mira y la casa está en silencio, me tiro en la cama rebotando y permanezco boca arriba, mirando el techo y te hablo. Te digo… muchas cosas, te digo. Y siempre te pregunto qué me hiciste, por qué estoy así, en este limbo del embobamiento total, extrañando...

¿Puede la gente “razonable” desear un estado de tanto mareo? Sí, definitivamente.

jueves, 15 de abril de 2010

Morir de amor

Destroy what you want in your passion, except my dress !

Me duele la espalda, me duele bastante, justo ahí donde está el huesito ése, el que a él le gusta. Y es que, cuando la pasión se desborda, pareciera que la sensibilidad se concentra en aquellos “lugares importantes” y abandona el resto del cuerpo, como una mala madre, y uno se golpea, resbala, se tuerce y retuerce pero no hay dolor ni queja, nada que estropee el maravilloso y mágico momento.

Yo: ¡Un día me vas a dejar seca! No sé qué harás entonces…
AC: Me rajo por la ventana, obvio.
Yo: Siempre tan solidario…
AC: ¡Ay, cómo te quiero!

El moretón se va coloreando lentamente y me pregunto si se pondrá amarillo
y verde y violeta como cuando aprendía a andar en bicicleta y volvía a casa con las rodillas hechas puré. Fue peor la vez que, sin querer, estampé la cabeza contra el mármol de la mesita de luz y casi VEO la luz, literalmente. Mi rey de corazones me acarició el pelo murmurando “Ya está, no pasó nada” y yo le creí y después vinieron nuevos y fabulosos orgasmos y el chichón no floreció sino hasta el día siguiente.

Con los espejos la cosa se pone realmente peligrosa. No sólo porque, de partirse en mil pedazos, corre uno el riesgo de desangrarse como un solomillo jugoso; más bien por los siete años de desventuras que, dudo mucho, pueda neutralizar con mi botellita de alcanfor y el aura de colores que me enseñó a conjurar Madame Aliza.

Esto es lo que yo llamo MORIR DE AMOR. Accidentes tontos, impensados, inconscientes, que hoy me dejan la espalda machucada y mañana, no sé. Si un día me encuentran como a Norita, fría y entumecida, con la sonrisa en los labios y su perfume prendido en mi pelo, sabrán cómo ha sido y no lo culparán, aunque se raje por la ventana como él dice. Yo haría lo mismo.

lunes, 8 de marzo de 2010

El alfabeto del amor




A : es LA letra que se emite en el suspiro de la ausencia y la culminación del orgasmo... Por algo el Alef simboliza el principio de la vida.

B : el modo de juntar los labios y proyectarlos hacia afuera para decir algo con B, no es otra cosa que el anuncio de infinitos Besos.

C : en su sonido K es Cortante, Castradora. En su otra versión, la S y la Z resultan más sugerentes.

D : de Dedo, pero no dedo acusador sino dedo juguetón. Duda. Obliga a asomar un poco la lengua y pegarla a los dientes superiores, lo que provoca cierta expectativa.

E : es una letra Extraña, de Extremos y Etcéteras.

F : Furia, Felicidad, Fabuloso, Fantástico, Fiesta... Letra erótica.

G : el punto mágico

H : no suena, parece que no está pero está. Habría que preguntarle a Paris si le daba lo mismo Elena que Helena.

I : es chirriante, Irritante pero a la vez Inmensa e Insondable.

J : demasiado fuerte, me asusta a veces pensar que Jamás...

K : Kiero Kaminar Kontigo las Kalles de Kosta Kangrejo.

L : letra húmeda y grácil de Labios, Lengua, Limbo, Locura... and Love.

LL : es la Lluvia que golpea los cristales, la Llave de mi corazón, el Llanto de las sirenas.

M : me gusta cómo me Miras

N : para pronunciarla, la lengua se esconde detrás de los dientes; es la letra de la Negación, de Ninguno y de Nadie.

O : redonda y coqueta, la O es Ola y Orilla. Orgasmo empieza y termina con O.

P : Prado, Playa, Perla, Piel, Puta, Papi.

Q : te Quiero

R : Ruido de Rotas cadenas. Es Rugido, Ruego y Rock and Roll.

S : se oye como una brisa de palabras dichas al oído, el rumor de un Suspiro Sensual Suave como la Seda.

T : su sonido es seco y Tajante pero es la letra de Tocar, de Tiempo y de Tierra.

U : sugestiva, excitante, los labios preparados para besar con tímida Urgencia.

V : letra fuerte, tiene Vida propia, es Verano y Vuelo, la V de la Victoria.

W : With or Without you...

X : el erotismo encerrado en el interior de las palabras... seXo, eXceso, eXtremo, etico...

Y : en su versión rioplatense... me Yeno de Yanto si no me Yamás.

Z : es sibilina y traicionera. Z de Zarabanda, de Zarza, de Zorro y de Zorzal.

lunes, 22 de febrero de 2010

Una tarde como hoy

Cuando mi DUEÑO y yo jugamos -un día como hoy pero no hoy pues contratiempos varios nos lo impiden- cuando se nos da por jugar a descubrirnos simulando que lo ignoramos t-o-d-o, que somos vírgenes el uno del otro, entonces mi cuerpo es el territorio que él adora conquistar. Caricias que me enloquecen, zonas estratégicas que son sólo suyas, montes, valles, selvas, flor, perla…

Me besa los labios despacito y yo me dejo, dibuja sonrisas en mi boca y me explica, me demanda, me ordena. Yo obedezco.

A veces jugamos a que no estamos solos y por ahora es sólo un juego, una fantasía.

Le gusta mi pelo, sólo él puede enredarse en mis cabellos sin que me moleste en lo más mínimo, nadie más que él. Me mira a los ojos para decirme las “cosas importantes” y, si acaso avergonzada bajo la vista, me obliga a mirarlo otra vez y siento como un nudo en el pecho, me tiemblan las palabras.

-Decímelo.
-No quiero, prefiero no acordarme.
-Si vamos a seguir adelante, tenemos que poder hablar de eso.
-…
-Todavía me cuesta confiar...
-Pero vos… ¿QUERÉS confiar?
-Sí, por esto estoy acá.
-Te quiero.
-Yo también.

Con besos suaves me quita el maquillaje, me quita los prejuicios y también el mal humor cuando me enseña a dejar de tomarme todo tan en serio, especialmente a mí misma.

Una tarde como hoy podríamos estar comiendo ese rico budín de chocolate, sentados en el piso de la cocina o acurrucados entre las sábanas arrugadas mientras vemos caer la lluvia sobre los techos de la ciudad gris, ruido de gotas pesadas y ese otro tan tentador que hace la bombilla cuando el mate se ha quedado sin agua.

viernes, 29 de enero de 2010

A vibrar, mi amor

Una disco española anuncia que regalará, a las primeras 400 chicas que compren su entrada para la fiesta de esta noche, el juguetito más vendido de las Uropas. Un premio de “consolación” color rosa chicle, de nombre Fever. Y a los chicos, para que no se sientan menos, les repartirán preservativos de variados colores y sabores.
La fiesta se llama
“Vas a vibrar”.

¿Pero por qué acá no pasan estas cosas? A mí nunca me regalaron uno de esos, ni siquiera uno chiquitito con luz para emplear como linterna hoy, por ejemplo, que se cortó la luz en toda la cuadra.

La sociedad no se da cuenta cuántos males podrían evitarse si cada mujer tuviera su propio vibrador, incluso habría que obligar a actualizarlo cada tanto como el pasaporte o el celular para evitar caer en el aburrimiento. No por nada el médico británico Joseph Mortimer Granville se tomó el trabajo de diseñar el primer vibrador electromecánico con forma fálica, allá por 1880, deseoso de acabar con la “epidemia” de histeria femenina, una verdadera plaga.

Granville era un adelantado, no Colón ni Magallanes ni el Cabeza de Vaca ése. Granville y el que inventó los tampones… Ah, el mundo no sería el mismo sin ellos.

Claro que aquel histórico vibrador no resultaba fácil de meter en la cartera, pero con el tiempo vinieron nuevos modelos y hoy los hay para todos los gustos, para él y para ella, con accesorios, algunos hasta tienen musiquita y quizá conexión usb.

El mío se porta bien, hemos compartido momentos muy gratificantes y, como era de esperar,
una se termina encariñando. No será un Hitachi Magic Wand pero tiene lo suyo y tiene nombre también… CaPito.

Si yo fuera presidenta decretaría que todas las niñas, en su cumpleaños de quince, reciban un bonito vibrador a modo de terapia preventiva. Es que no hay nada mejor que las buenas vibraciones…

jueves, 3 de diciembre de 2009

El regreso de Johnny Bravo

Hace semanas que trato de encontrar el molde original de este esperpento millonario pero se me queda el nombre en la punta de la lengua y no sale… ¡no sale! Y eso que una de mis grandes virtudes es poner el apodo justo en el momento justo, en eso no tengo rival. Menos mal que la gorda del lavadero me sacó de apuros cuando gritó entre carcajadas:

“Ese tipo… el payaso Fort… ¿no les hace acordar a Johnny Bravo?”

Y sí, con el pelo gelificado, inflado como un muñeco Michelín, un tonto con plata, engreído, vanidoso, que protagonizó su propio reality del absurdo y ahora se revuelca con la fauna mediática creyendo –pobre infeliz- que debe la fama a su “talento”. Claro que Johnny Bravo era un perdedor con las minas pero a Ricardito le llueven bombachas por la cabeza. Y no es para menos, si algunas por mucho pero muuuuuuucho menos son capaces subastar el alma… por un alquiler, un viajecito, un par de fotos comprometidas o los tan codiciados quince minutos de fama.
Ricardito nada en un mar de baba, las chirusas se disputan su voluble atención sin recato ni pudor, es el hombre -¿hombre?- del momento y sabe cómo disfrutarlo, se vanagloria de su éxito, cuenta los billetes y los gatos de Esperanto afilan sus colmillos, y baila, canta y opina como el que más. Canta mejor de lo que habla pues es difícil comprender en qué dialecto se expresa si es que expresa algo.
Ricardito Fort es una distracción como cualquier otra. Un parásito de buena cuna, heredero del imperio chocolatero, un pelotudo importante que con lo que le costó la prótesis del mentón bien podría poner un comedor infantil ¡y nos dejamos de joder!
Ay, Ricardo… Billetera mata galán, eso lo sabemos todos. Y vos de galán no tenés mucho, no es galán un hombre que ha perdido el respeto y la caballerosidad, un hombre que aún con dinero no es más que un chiflado escapado del infierno de Dante.
Yo me quedo con tu hermano, el mayor… Roque. Ese no hacía el ridículo ni se paseaba rodeado de modelitos de dudosa sexualidad. ¡Qué bien que la hizo Roque con los quesos…!
Bon appetit.

sábado, 14 de noviembre de 2009

Conqueror

Si no pasó, está por pasar.

Fue el comentario generalizado apenas comenzado el ensayo. Miradas de complicidad que excluyen toda sorpresa. A esta altura ya es vox populi, algunos por pudor callan, otros gritan a los cuatro vientos la verdad que todos saben.
La cellista nueva se llama Paula. No es bonita, ni siquiera reúne encanto y tampoco toca bien, se confunde, equivoca las entradas, deja caer las partituras y, por si fuera poco, es invariablemente impuntual. Pero, paradójicamente, sigue formando parte de la orquesta.
Al principio el maestro S la ignoraba, se disgustaba cada vez que interrumpía para preguntar tonterías, le contestaba mal y la miraba peor. Todos la miraban mal y cuchicheaban… “¡Qué caradura esta chica!”, “Es insoportable”, “¿Cómo es que no la echa?”,
“¿Está drogada o es siempre así?”
Al ensayo de hoy también llegó tarde. Se entretuvo fumando en la puerta y ni siquiera entró a tiempo para afinar. Sin embargo, el maestro no dijo nada. Claro, con los desatinos del coro ya tiene bastante, no está ni para lanzar indirectas.
Pero no es eso, hay algo más. Imprevistamente, dispuso solos de cello donde no los hay, la elogió, dijo que tenía muy buen sonido y Paula esto, Paula aquello, Paula, Paula, Paula… Y ella con cara de póker pidiendo un LA al continuo para no bajar la afinación, diciendo todo que sí en diálogo cerrado con el maestro, como si los demás formáramos parte del decorado.

-Se la cogió.
-… o está por…
-No perdona a nadie este tipo.
-Pero mucho no va a durar…
-A él no le interesa que dure… ¿para qué?
-Muy triste…
-Le da lo mismo cualquiera, es el afán de conquistar.
-Yo sé de unas cuantas que…


La vibración profunda e inoportuna del contrabajo me impidió seguir escuchando. El contrabajista musculoso que no me saca los ojos de encima (lo sé porque cada vez que lo miro descubro que también me está mirando y la cosa se está poniendo excitante…)
Pero me estoy yendo por la tangente… No me extraña nada de nada este arrebato amoroso del maestro S, lo cierto es que le conozco unos cuantos affaires, algunos inimaginables, vomitivos. Somos pocas las que no hemos tenido el “privilegio” de compartir su cama, a algunas ya se les pasó el cuarto de hora, antes se negaban y ahora se lamentan, yo prefiero reírme y hacer como que no me doy cuenta. Como dice Gloria, es mejor ser la figurita difícil si una no quiere que el día de mañana la señalen con el dedo como a otra más del harem.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Papi… ¿O mami?

La doctora Danièle Flaumenbaum -ginecóla, psicoanalista y especialista en medicina china- escribió un libro sobre la mujer y la sexualidad.
Entre otras cosas dice que las féminas, pese a haber escalado posiciones en el campo social-laboral erradicando todo tipo de tabúes a lo largo de la historia, siguen considerando su vida sexual “insatisfactoria”. Y esto tiene que ver con la negación de las dificultades sexuales, no así con la prohibición sexual, lo cual no les permite vivir el placer con plenitud.
Dice Mme. Flaumenbaum que, en el vertiginoso tránsito histórico de la sociedad moderna, las abuelas y madres no han sabido transmitir el concepto de la función sexual de manera adecuada. Por ello, la dificultad de las mujeres a la hora de comprender, pues “para vivir esa sexualidad floreciente deben construir ellas mismas lo que hubieran tenido que recibir siendo niñas”. Es indudablemente un aprendizaje autodidacta.
Pero lo más curioso es que, según expone nuestra doctora, “cada historia de amor nos reconecta con la primera historia de amor que todos (hombres y mujeres) vivimos con nuestra madre”. Y esto la lleva a afirmar que la mujer ama a su pareja más allá del sexo (a veces, independientemente del sexo) puesto que el hombre amado toma en ella el lugar que ocupaba su madre.
La madre tiene la responsabilidad de asistir, alimentar y satisfacer todas las necesidades vitales. “Para la mujer, el hombre que ama adquiere el mismo carácter y por ello se vuelve totalmente dependiente de él”.
La doctora Flaumenbaum no hace más que complicar las cosas. Siempre creí que el hombre, sobre todo si es algo mayor que una, es una versión mejorada del “padre”, una suerte de “papá elegido", fuente de protección, amparo, sostén, amor. Aunque no se trate de una decisión conciente resulta inevitable volcar las implicancias de la relación padre-hija en la pareja.
Pero tal parece que no identificamos al hombre amado con el padre sino con la madre y es que el vínculo con la mamá es el primero de todos, sólido e indestructible, de dependencia total y absoluta. “Hasta que la muerte nos separe”.
Ahora empiezo a entender, como que se hizo la luz en algunos rincones.
Pero sigue resultando desconcertante, sobre todo considerando el enorme ascendiente que las madres tienen para el hombre, en general.
¡O sea que el padre está pintado! Porque si ellos buscan una madre en nosotras y nosotras vemos en ellos el reflejo de la nuestra… ¡el mundo es de las mujeres! ¡Un mundo de madres y suegras! No más “papi”, no más macho argentino. Ay, qué frustración…

(Me colé en la presentación del libro “Mujer deseada, mujer deseante” de Danièle Flaumenbaum. Vi muchas, pero muchas caras de consternación mal disimuladas por el aplauso vigoroso de las feministas de ocasión. Escapé minutos antes del final...)


domingo, 12 de julio de 2009

My secret garden

Un rayo de sol juguetea entre las rendijas de la persiana dibujando reflejos rojizos en mi pelo. Permanezco agazapada bajo un mar de acolchados plumosos, ni sueño asomar la punta de la nariz. La brisa fría hiela las ventanas, el canto tímido de los gorriones rasga el silencio de esta diáfana mañana invernal.
Soy soberana en mi pequeño reino sin horarios ni rutinas. Por una vez no hay quien diga lo que tengo que hacer, nadie que me obligue a salir de la cama. Y en este sublime instante de ocio bien merecido puedo estirarme como un bucle sedoso y flexible y danzar como las nereidas bajo la tibieza de las sábanas. Un roce fascinante que arrebata los instintos, piel y sudor, un ardor que anega los poros y esclaviza los sentidos, avasallador, dictatorial…
Bendito seas orgasmo de mediodía, bendito el segundo también y las tostadas con manteca que son su consecuencia natural y necesaria para recuperar la energía y la cordura.
Aaaaaaaaaaaaaah…

viernes, 15 de mayo de 2009

El Pájaro de Trueno

Diciembre, 1994

-Subí que te llevo.
-¡Jajaja! ¿A dónde?
-Ya vas a ver.

Arrojé los libros sobre el asiento trasero respirando feliz, dueña y señora de mi libertad tras las interminables semanas de finales que me dejaron flaca como un faquir.
El Parsa manejaba tranquilo, cada tanto me miraba y sonreía. El cansancio acumulado actuaba como una especie de somnífero y por momentos empujaba la charla por carriles misteriosos.
Nos conocimos ese año, teníamos casi la misma edad y aspiraciones muy diferentes aunque ciertamente compatibles. Le apasionaban los autos de colección, compraba y vendía ejemplares raros y, si alguno en particular le quitaba el sueño, lo restauraba como un verdadero artesano y sacaba a pasear el carromato despertando la envidia de los amantes del género.
El Thunderbird era su niña mimada. Naranja rabioso, casi cinco metros de largo, convertible, ruidoso como pocos, tan ancho que cabía la familia entera al lado del conductor, incluida la suegra y la canasta del mate. Me recordaba la novela esa del auto poseído por fuerzas sobrenaturales que parecía indestructible, “Christine” o algo así.
Con el Parsa nos volvimos inseparables, existía una suerte de acuerdo mutuo te-cuido-me-cuidás, un afecto sincero capaz de trasponer cualquier barrera. Tenía un sexto sentido para detectar mis cambios de humor y neutralizarlos, de algún modo lograba evaporar la tristeza que me invadía cuando pensaba en mamá, la pérdida era aún muy reciente y él entendía, entendía todo sin que le explicara.

Cerré los ojos y eché la cabeza hacia atrás, disfrutando las caricias del viento en ese raro estado de calma en que nada parece importar. A medida que los semáforos iban quedando atrás el ronroneo del motor se volvía gratamente adormecedor, de a ratos tarareábamos una melodía o recordábamos alguna anécdota particularmente graciosa.
Cuando desperté las estrellas brillaban en un cielo oscurísimo, el auto se detuvo, la brisa era suave y tibia.

-¿Dónde estamos?
-Lejos, en el río. ¿Te gusta?
-Sí.

Comimos sándwiches y una montaña de papas fritas, recompensa necesaria tras días enteros de ayuno e histeria. El Parsa tenía todo calculado, champán en la heladera portátil y una caja enorme de After Eight que devoramos con fruición amontonando los envoltorios vacíos en la guantera del Thunder.
Quizá fuera la euforia de un fin de curso brillante, o las burbujas que instantáneamente se me suben a la cabeza, tal vez simple curiosidad… El Parsa me miraba distinto, yo estaba “distinta” esa noche. No hacía falta decir nada, a veces el lenguaje corporal
expresa a la perfección cosas que carecería de sentido traducir en una frase coherente, entonces hay que soltar amarras y seguir el ritmo de la naturaleza, y eso hicimos.
Si lo hubiera pensado al menos unos segundos, es probable que huyera nadando hasta la otra orilla, pero simplemente sucedió y fue tan bello que no logro arrepentirme.
Hicimos el amor con increíble ternura, allí mismo, en el asiento trasero del Thunder, bajo un mar de estrellas. Y fue la única vez, nunca jamás volvimos a tocarnos.
Sin querer, le rompí el corazón al Parsa, tanto así que al año siguiente vendió el auto porque “le traía recuerdos”, eso dijo, y cuando lo supe sentí una punzada de culpa que el tiempo no ha podido quitarme.
A veces pienso en él y lo imagino conduciendo el Pájaro a campo traviesa, rumbo al horizonte, en el sueño estoy sentada a su lado, en la radio Lisa Stanfield canta “All around the world” y el viento impiadoso nos azota la cara. Reímos como nunca, somos niños otra vez.