domingo, 15 de febrero de 2009

Sleep with me

El tiempo no se detiene, la muerte es un visitante implacable que tarde o temprano habrá de llamar a la puerta.
(El curioso caso de Benjamín Button)


Nada que agregar a esta extraña fábula que narra con inspiración y sensibilidad la historia de amor de dos personajes desencontrados en el tiempo, belleza y ternura se entrelazan en un marco de grandes recursos visuales que conmueven.
Pero hoy no estoy para críticas cinematográficas… Es que el objeto de esta pasión irracional que me quema hasta la médula no me deja pensar, no puedo ver más allá de su mirada cristalina, esa sonrisa que me hipnotiza y me deja como atontada, la boca abierta y un hilo de baba deslizándose por la comisura… magnetismo puro.
Le pese a quien le pese, mi noche de San Valentín estuvo muy bien acompañada y, al menos en sueños (y qué sueños…) el muchacho demostró que vale su peso en oro.

miércoles, 11 de febrero de 2009

Semele

Como si fuera poco, ahora resulta que al maestro S se le cruzó el coágulo y, de la noche a la mañana, sin consultar al oráculo ni a las malvadas brujas que graznan los melismas a la sombra de su genial batuta, anunció con cruel audacia que no cantaremos el Judas Macabeo este año.
Pensar que era esa mi ilusión, lo que me mantuvo en pie la mayor parte de este verano aburrido,
flaco de emociones. Porque el Judas es mi perdición, y por más que insistan, no me convencen los Mesías ni los Hércules ni los Salomones, simplemente no me llenan… A mí me dan el “Fall'n is the foe!” y soy F-E-L-I-Z, no necesito más.
Pero ahora, nada de eso. No hay Judas ni “wretched Israel” ni “sound the trumpets” ¡ni un carajo!
En cambio, cantaremos “Semele”… ¿Y quién la conoce a Semele? Esa mosquita muerta que se curtió a Júpiter y cuando Juno se enteró, muerta de celos, la mandó a espiar al palacio custodiado por dragones. Era bien brava Juno, se las ingenió para convencer a Semele de exigirle a Júpiter que se mostrara en todo su esplendor, y la muy tonta murió carbonizada cuando el capo de los capos estalló ante sus ojos como el gran dios del trueno. Al final, Júpiter se apiadó y permitió que de las cenizas de Semele naciera el hijo de ambos: Baco, el borracho.
Me pregunto si estaré en condiciones de audicionar para el papel de Ino, la hermana de Semele que está enamorada de Athamas, el pobre idiota cornudo, novio de Semele. No estaría nada mal, porque mientras la tonta de Semele se desintegra bajo el poder del rayo, Ino se casa con su amado y comen perdices como en los cuentos felices.
Aunque sea en la ficción, alguna vez se me tiene que dar… ¡Que lo tiró!

lunes, 9 de febrero de 2009

Que me lleve el viento

Puedo entrar un momento
tengo un poco de sed,
mirame a los ojos
y aclarame bien por qué
si siempre estuvimos
tan cerca y en paz
nunca más me fuiste a buscar...

Quiero muchos caramelos de menta y toneladas de After Eight, y películas de Fellini y muchos mails tuyos. Sumergirme en otra novela de Dumas, con un mojito, muchos mojitos, y Sinatra cantándome suavecito al oído… Strangers in the night… Caminar mucho, descalza, los pies hundidos en la espuma del mar, los ojos en las nubes, y que el viento me lleve lejos, muy lejos.
Porque perdí el rumbo, no sé para dónde ir y tengo tanto miedo…
Mi cabeza es como un laberinto de Borges.

viernes, 6 de febrero de 2009

Bien criolla y bien porteña

Música: Armando Pontier
Letra: Homero Expósito

Para cantarle al amor
no se precisa experiencia:
se forma un nido entre dos
y lo demás... va sin letra.
Que así empecé esta milonga
bien criolla y bien porteña,
para cantarle al amor
que sólo siento por ella.

Ella es triste como un tango,
ella tiene gusto a menta
y es sencilla como el lazo
que me anuda a su tristeza.
Ella es como el mate amargo,
bien criolla y bien porteña,
y es acorde en la guitarra.
¡Qué milonga milonguera
la canción de la esperanza
que el amor hace canción!

Para cantarle al amor
no hay que mirar las estrellas,
hay que ser hombre de honor
y lo demás... no interesa,
que al terminar la milonga
bien criolla y bien porteña,
para cantarle al amor
yo canto de esta manera.

miércoles, 4 de febrero de 2009

Bullshit

Si pudiera recuperar todo el tiempo de mi vida que he pasado esperando, ciertamente me sentiría decrépita.

Palabras que vuelan en el viento… Si te he visto, no me acuerdo… ¿No te conté? ¿No te acordás? Yo te llamo…
Bullshit!
Sigo pensando que mi tren pasó, se detuvo, lo dejé ir, dio marcha atrás, volvió, frenó escupiendo el vapor en mi nariz y otra vez dudé, dije “Adiós” con mi pañuelo en alto y fue como si el aire tibio del atardecer acariciara mi rostro por última vez.
No tuve el valor. Nunca logro reunir el valor necesario para tomar la decisión que me haría egoístamente feliz. Miedo, inseguridad, frustración, culpa… no puedo definir el motivo.
Esta vez se nubló mi horizonte y es como la tormenta que casi ahoga a Noé.