jueves, 19 de marzo de 2009

Intimity


Cosas que me gustan… helado de chocolate y limón, sexo, mucho sexo, cuentos de Poe a la luz de una vela, mirarme en el espejo del dormitorio que sabe cómo mentir para hacerme feliz y la lluvia, esa lluvia suave que no llega a molestar, lluvia de verano, amor de primavera…
“Ev'ry time we say goodbye” canta Ella Fitzgerald y la seductora cadencia del jazz me aprisiona en una danza solitaria, autista. Podría emborracharme hasta perder la conciencia y aún entonces sentiría tu aliento en mi piel, un éxtasis tan real como doloroso.
No tengo fuerzas para enfrentarlo, hoy no.
Disfruto mi momento de completa intimidad, somos ella y yo, Menta y María, sin orden ni jerarquías, a veces cómplices, a veces enemigas, tratando siempre de entendernos, de complacernos…



lunes, 9 de marzo de 2009

Clave de Do en tercera

Era inevitable.
No hay fondos suficientes para deleitarnos con Mozart y su incomparable Réquiem que, dicho sea de paso, era la frutilla de la torta de este año musical tan nutrido.
Esperamos con ansias la llegada del Sponsor como los judíos esperan a su Mesías, y así seguiremos esperando por los siglos de los siglos porque en este año de malaria generalizada no hay más que pelusas en los bolsillos. El maestro S ya no escandaliza, se limita a anunciar que la versión de Fauré será con órgano porque el dinerillo destinado a la orquesta sólo alcanza para solventar la puesta de Semele.
Y daaaale con Semele…
La partitura es pesada, voluminosa, la escritura pequeña obliga a forzar la vista para descubrir la melodía en esas cositas que son como hormigas, llevará tiempo acostumbrarse. Y lo peor es que el infierno tan temido está escrito en cuatro claves diferentes, a la antigua, nadie se ha tomado el trabajo de transcribirlo de manera aceptable y ahora toca leer ese horror inaudito que es la clave de Do en tercera, que marchita la voz de las contraltos y es tan pero tan difícil… Peor para el dire que es como si interpretara varios idiomas al mismo tiempo, pero él no se queja, más bien alardea de esa capacidad sobrenatural de los músicos bien dotados.
Lo bueno es que la nueva sala de ensayos es de lo más acogedora, un pequeño paraíso en el barrio de mis amores, así da gusto. Todos están contentos, es bueno reencontrarse y si el motivo es cantar, no es posible pedir más.
Pensé que no iba a poder esta vez, en especial porque no logro evadir el recuerdo que me golpea el pecho a cada instante, porque tenía la ilusión de compartir esta dicha sencilla sabiendo cuánto le gusta, porque cada paso que doy es como un desprendimiento, un adiós no querido.
Sin embargo cantar afloja las tensiones, me libera, la voz se expande clara y potente y es delicioso saberme parte de esta increíble armonía, aunque Haendel haya complicado las cosas con sus claves retorcidas, aunque no sea Mozart este año, aunque por un largo tiempo me siga sintiendo perdida.

domingo, 8 de marzo de 2009

A simple thing like cry

El Día de la Mujer arrancó como era de esperar, menstruando a mares, encogida de dolor, intentando ahogar el llanto de la mañana en la placidez de la almohada. No quería que lo supiera, fingí dormir hasta que “algo” suave, como de terciopelo, ligeramente aromático y con ruido a papeles estrujados, me rozó el cuello y quedó inmóvil a mi lado.
H quiso inaugurar la jornada cumpliendo mis deseos de reina sin trono, anhelando devolverme la felicidad perdida. Pero las rosas que me gustan, todavía húmedas, frágiles y bellas, desatan todo el caudal de lágrimas que ya no puedo contener, lágrimas de amargura, de culpa, de soledad… Me abraza fuerte y me dejo llevar, no lo merezco, le hice demasiado daño, sin embargo persiste en su amor incondicional como si nada hubiera pasado, como si todo fuera un mal sueño y de
pronto despertáramos uno al lado del otro, como antes, como aquella vez en que asumimos el riesgo de una vida nueva, juntos.
El olor del café y las medialunas recién horneadas me devuelven de a poco a la realidad.
Es necesario volver a empezar, tomar las riendas de mi futuro y sacar a relucir de una vez toda esa fortaleza que parezco haber olvidado.
Deseo con toda el alma convertirme en la mujer que él merece, ser digna de su amor, hacerlo feliz. Sólo espero esta vez no errar el camino.

jueves, 5 de marzo de 2009

Te amaré en silencio

“Jamás te haría daño, te quiero demasiado para siquiera imaginarlo”.

Me pregunto cómo estarás, si volvió la sonrisa a tus labios, si dudás, si olvidaste mi olor y las caricias que tanto demandabas, si pensás en mí tanto como yo en vos.
“No puedo ofrecerte nada…” ¿Te acordás? Pienso en eso desde el primer día, aún antes del primer beso, cuando me ataban mil cadenas y sin embargo corría a tu lado ante el más sutil reclamo, cuando jugábamos al descubrimiento, por momentos arriesgándolo todo, felices, desesperados. Siempre supe que sería así, lo acepté, lo acepto… ¿Por qué habría de ser diferente? ¿Por qué pretender algo que no quiero de una manera tan burda e innecesaria?
Todavía no logro entender, me hundo en complicadas deducciones, equivoco el camino, me pierdo en llanto y ansiedad…
Quisiera ver más allá para despejar las dudas, para castigar y reparar, para gritar, para reír, para pedir perdón o agradecer. Quisiera que vieras en mí la misma luz que siempre vi en tus ojos, besarte en la frente y saber que confiás en mi palabra. Quisiera devolverte la paz que no te arrebaté, limpiar tus heridas y las mías para amarnos otra vez.
Y si ya no es posible, guardaré tu recuerdo como un tesoro muy preciado sin soñar jamás con olvidarte, tus ojos que son mi vida, tu voz que acaricia mis oídos, tus manos que me envuelven en un oasis de amor perfecto…
Tuya.

miércoles, 4 de marzo de 2009

“Sobresaliente, con felicitación del Jurado”

En este día tan glorioso, bajo una lluvia intermitente que desdibuja los contornos de la ciudad en movimiento, mi ilustre hermanita nos ha brindado una dicha incomparable. Con su conocida humildad y esa carita de niña que se conmueve ante las cosas más sencillas, con su solo esfuerzo y dedicación ha alcanzado finalmente el pedestal soñado, que no es poco decir.
¡Sí, señores! My little sister se recibió de DOCTORA, pero no de los doctores que curan, no, no, no. Doctora en Biología, especialista en aves y en cosas que uno no sabe ni que existen (o existieron…)
Un arduo trabajo de investigación en medio del campo rastreando nidos de tordos entre los espinos, al rayo del sol, en pleno verano, chapoteando en una ciénaga, a veces de madrugada, sin quejarse, siempre feliz. Al fin, el esfuerzo da sus frutos.
Defendió su tesis maravillosamente escrita delante de un Jurado por demás singular, colegas, amigos y algún curioso que se sumó a minutos de empezar. Brillante, como era de esperar, sin titubeos, clara y segura. La aplaudimos a
rabiar y hubo besos y abrazos, lástima que faltaron los souvenirs que eran huevitos de tordo en miniatura, pero a último momento desestimaron mi propuesta y la cosa quedó en la nada.
Hubo festejos con sidra y sanguchitos en el pequeño laboratorio con vista al río, rodeados de mecheros de Bunsen, pipetas de colores y microscopios de todos los tamaños. Me codeé con la “gente inteligente”, un manojo de cerebros privilegiados cuyo humor es difícil de entender, al menos para los que sólo tocamos de oído.
No importa si llueve a cántaros y arruino mis zapatos nuevos en un charco de agua sucia, hoy es como si brillara el sol muy fuerte ¡por fin algo bueno en medio del caos! Mi hermana del alma se ha doctorado con la máxima calificación, un hecho sin precedentes que dejó a todos con la boca abierta, y por si fuera poco ha sumado nuevos conocimientos a la ciencia, ahora es erudita en la materia y yo estoy tan orgullosa que estallo dentro de mí.

domingo, 1 de marzo de 2009

La impunidad de la vejez




-Queriiiiiida… ¿Sabés cuánto es el boleto mínimo?
-¿Hasta dónde va?
-Ahí… ¿viste dónde hacen esos ravioles maravillosos a la… la… Parisienne? Sí, Parisienne. Porque mi hijo me invitó a almorzar, me llamó dos veces, pero hoy no tengo ganas… Es que mi nuera se la pasa gritando y yo quiero estar tranquila, le dije que no iba. ¡Hoy no!
-Bueno, otro día comen juntos…
-¡Pero claro! Yo hoy me voy a comer esos ravioles deliciosos, nada de sopita y churrasquito pasado… A mi edad, sé muy bien lo que quiero. ¡Tengo 83, nena!
-¿En serio? La verdad que no parece…
-Pero los tengo, debe ser porque soy menudita y encima con los años me voy achicando. Este pantalón me quedaba apretado y fijate ahora… ¡me sobra de acá!
-Yo voy a comer con mi papá. Va a cumplir 72, le encanta cocinar el domingo y reunir a los hijos, mirar una película juntos, charlar, reírnos…
-¿72 tiene? Es joven… Yo a esa edad salía con mis amigas pero ahora están todas muertas, las enterré una por una. A mí, no sé quién va a llevarme flores… Pero todavía tengo para rato, no te creas… Me hicieron unos estudios porque me duelen los huesos. Aaaaah, qué dolor, pero no saben qué tengo. Para mí que los médicos, a esta edad, no la quieren atender a una, total si ya me queda poco para qué se van a preocupar ¿no?
-Pero a usted se la ve muy bien…
-Sí, es que yo me arreglo ¿viste? No voy a andar por ahí con ruleros y un batón, tampoco me quedo tirada en la cama, no, no, no. Yo salgo, voy a la confitería, hago las compras, visito a los nietos… Antes tenía un perrito pero también se murió… ¡Ahí viene el colectivo!
-¿La ayudo?
-Sí, querida, empújame un poquito… ¡Gracias!

Esperé con paciencia que circularan las monedas por la bendita máquina que a veces se torna intransigente y no reconoce, no suma, no devuelve. Moneditas de cinco centavos tenía la señora. Recogí las que rodaron por el piso, aún a riesgo de desnucarme en cada frenada. Intentó otra vez y otra y otra. Los pasajeros se acumularon a mi espalda rezongando por lo bajo, después de todo era una viejecita inocente que podría ser la abuela de muchos.

-¡Chofer! ¡Me tengo que bajar! Acá, pare acá en la esquina.
-Señora, no sacó boleto…
-Es la máquina que no anda bien… ¿A ver? Permiso que bajo, permiiiiiisoooooo… ¡Chau, querida, gracias, saludos a tu papá!

Y bajó nomás, nos hizo bajar a todos y prácticamente la escoltamos hasta la vereda, donde emprendió camino hacia su plato de ravioles, muy coqueta con su cabello platinado y unas bonitas zapatillas amarillas.