jueves, 30 de diciembre de 2010

Un año feliz

No consigo la agenda que me gusta, ésa en la que anidarán todos los secretos del nuevo año. Tampoco consigo la pollera de mis sueños y, si acaso la encontrara, no me atrevería a comprarla antes de bajar las redondeces que me han regalado mis pan dulces caseros. Los pan dulces, el vitel toné, la pavita y los turrones. Y el champán. No puedo resistirme al burbujeo del champán que se sube rápido a la cabeza y me hace delirar fantasías inconfesables mientras río a carcajadas bajo el cielo teñido de luces y colores.

Brindo por un año feliz, por las cosas buenas que vendrán y las no tan buenas que tendremos que evitar, para que no nos roben el auto otra vez, para no perder mis botitas Pampero en la próxima mudanza, para cantar mucho y estudiar menos, para ser más generosa, para tener más paciencia.

Mi príncipe de las estepas está lejos, como siempre en esta época, sitiado en el país donde hasta los grillos duermen la siesta. Incomunicados. No sé si me extraña como yo a él, no puedo hacerle masajitos en la espalda y disipar como humo las preocupaciones que lo agobian, de lejos no se puede. Brindo por él, por este año que nos ha reencontrado al fin, por todos los deseos que compartimos, para que la vida nos de felicidad.

¡Un gran año para todos!

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Shut up

“Mañana paso y charlamos”

“No sabés la de cosas que tengo para contarte…”

“¿Te enteraste? ¿Cómo que no? Psé… Escuchá que es muy fuerte…”

¡Cállense todas! No quiero que me cuenten nada, no tengo oídos, me los tapo bien tapados y no escucho nada de nada, no quiero, no quiero… ¡no quiero! Pero ¿qué se han creído? Locas ¡están todas locas!

La mujer que se sienta en el sillón del peluquero es un buzón abierto. No conoce límites, parlotea enajenada sin que nadie la escuche, da lo mismo si la escuchan o la entienden, ella sólo habla y no es que tenga nada que contar, habla por inercia, vomita mordacidad, ríe con risa boba mientras revela los secretos más secretos.

Dicen que Marga es capaz de hablarle al dentista con el torno en la boca. De ella no me extraña, además tiene un ojo inmovilizado que jamás parpadea y eso me impresiona. No me atrevo a mirarla a la cara y mucho menos escucharla.

Pero la mujer que se acuesta en mi camilla es aún más temible. No sólo porque habla y mucho. Esta mujer demanda atención, exige ser escuchada y goza achicharrándome el cerebro mientras pincelo mascarilla de pepino sobre su nariz irritada.

El abogado la estafa, el novio la engaña con la vecina del cuarto piso, el ex amenaza con desalojarla y los chicos encierran al gato en la heladera. Historias que se repiten hasta el agotamiento y todas quieren c-o-n-t-a-r-m-e. La que conoció al tipo ése en el Fatobook y se enamoraron y al cabo de dos semanas le llenó la cocina de humo y ella, toda arrepentida, limpiándose los mocos con mis toallitas bordadas. Y aquella que enterraba a la madre, a la mañana porque a la tarde se operaba las lolas. Y esa otra…

-No creas que estoy bien… ¡estoy muy mal! Prefiero no hablar del tema.
-Claro, mejor así.
-Sí, sí.
-…
-Bueno, te cuento.

Que alguien las haga callar ¡por Dior!

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Compro mi violín

Este sera un post inusual. Es que en medio de la vorágine de correos que suelo descartar relojeando apenas el asunto, llegó esto a mi cuenta. Y no puedo evitar indignarme más que un poco y ponerme en la piel de este pobre muchacho que ha sido despojado de lo que para muchos es "casi un hijo". Aquí va... textual.

COMPRO MI VIOLIN

Nota al tipo quien robo mi violin

No nos conocemos y supongo que no importa, cada uno hace lo que puede para vivir o sobrevivir. Trataré de hacerlo corto pero para empezar no es un violin sino una viola, es un poquito mas grande y el sonido es un poco mas bajo.

Queria simplemente informarte que robandomela, me robaste la mitad de mi vida, de mi voz, de mi alma, puesto que ella y yo estamos ligados desde su nacimiento. Sin irme hasta ahi, es igualmente mi instrumento de trabajo : soy musico o trato de serlo. Supongo que vas a tratar de vender mi viola, cosa poco facil, y queria informarte que estoy dispuesto a comprartela. No soy rico, pero lo soy todavia menos sin mi viola que sin plata. No quiero robarte, solo me importa mi instrumento. Por mala suerte, no tengo mas que mi palabra para convencerte. Espero sinceramente que te sea suficiente.

Si por casualidad la encuentran en la calle, como nunca se sabe, ella se llama Fleur d’Eol (Flor de Viento), y pasea generalmente adentro de un estuche marron cerrado por una cuerda de color clara. Fleur es de color marron claro, casi anaranjado y tiene una caja de 42,5 cms, lo que la hace dificil para tocar por la mayor parte de la gente.. Adentro de la caja se puede leer:

Horst Seewald, 2002.

Si no vuelve a mi , por favor cuidenla, y no la dejen callarse.

Gracias por haberme leido.

Awami

viernes, 3 de diciembre de 2010

Palito para todos

No sé de quién fue la idea. Una cosa fue llevando a la otra y así, de la nada, confesó que, por mucho que lo apasionan el piano y la ópera, Palito le gusta más.

-¡A mí también!
-En el Conservatorio no podías ni nombrarlo…
-Claro. ¡Eras un hereje!

En voz baja, desafiando la paciencia del maestro S en cada breve intervalo, canturreábamos los fragmentos más exitosos, a ver quién se acordaba mejor la letra.

-Tengo el corazón contento, el corazón contento, lleno de alegríaaaaaaaa…
-La felicidá-ja-jaja-ja… De sentir amor-jo-jojo-jo…
-Bienvenido, bienvenido amooooooor…
-Que chabocha la chevecha, que che chube a la cabecha…

Reíamos con complicidad, transportados por la magia de esa música pegadiza que “los que saben” condenan a viva voz pero bailotean emocionados cuando nadie los ve. Para mis adentros lloraba con rabia el deseo insatisfecho de ir con mi amado que se sabe t-o-d-a-s las canciones y cantar tomados de la mano con la vista perdida en el escenario lleno de luces. Ver a Palito era nuestro sueño y no pudo ser.

-¡Vamos juntos! Yo tampoco tengo con quien ir…

Y lo dijo tan lindo que no dudé un instante. Marian tiene esa cosa que no sé cómo explicar, un atractivo distinto y no es que carezca de alguno, más bien los tiene todos, lástima que le gustan las mujeres casi tanto como a mí los cornalitos.

Como sea, me rindo a su encanto tan particular e imagino que esta noche somos Papageno y Papagena y me dejo acunar por la voz aterciopelada de mi barítono preferido que canta para mí sola los exitazos que me enloquecen.

-Un muchacho como yo, que vive simplemente…
-Un muchacho como yo precisa exactamente…
-Una chica como tú…¡definitivamente!