martes, 31 de julio de 2007

La regie

Ahora somos todos utileros, escenógrafos y encargados de vestuario. El maestro S se ha autonominado regiesseur y aquí nos tiene meta coser banderines y túnicas, los hombres colaborando con los penachos del casco de los soldados porque a alguien se le ocurrió que podrían quedar muy bonitos con esos “cablecitos de colores que usa Fibertel y no sé cuántos más” pero como son increíblemente costosos optaron por las pajitas de escobas viejas, siempre y cuando ninguna jabru del coro precise salir volando a medianoche. El banquete de "Alejandro Magno" promete ser fastuoso, sobrecargado de uvas de plástico y copones de hojalata. La túnica de "Baco" es demasiado verde, no afloja con los lavados aunque al menos salieron las manchas. Y "Cecilia" (¿o era "Helena de Troya"?) lucirá un vaporoso vestido de voile que alguna vez supo ser cortina.
Se aceptan en donación ropa vieja, retazos de alfombras, espadas de utilería y “un banquito de plástico con agujero en el medio del asiento” (sic).
No aflojen, chicas… ¡a seguir cosiendo banderines y vamos por más!
Este sí que es un coro multifunción…

At last divine Cecilia came,
Inventress of the vocal frame;
The sweet enthusiasts from her sacred store,
Enlarg'd the former narrow bounds,
And added length to solemn sounds,
With Nature's mother-wit, and arts unknown before.

El recitativo de “Timotheus” me dará al menos dos minutos para devorar otro delicioso alfajor Havanna, esos que H trajo de la costa especialmente para mí. Un mate más para calentar la garganta y a seguir estudiando…

Your voices tune, and raise them high…

domingo, 29 de julio de 2007

Entre amigas

Ataque de tos feroz en la combi, de regreso a casa. Tos apestosa, incontenible, espasmódica, esa que te arranca lágrimas de impotencia y no hay caramelo que le haga frente. Y Sofía desde el asiento de atrás tirándome el pelo como si fuera de alguna ayuda. ¿No ves, mamerta, que me estoy ahogando? Tras cuarenta minutos de traqueteo pude respirar con normalidad.
Eran casi las nueve de la noche. El frío nos cortaba la cara como un cuchillo afilado.

Yo: Me cambio y vamos a comer algo. No tengo ganas de cocinar.
Sofi: Y me contás todo…

Al calor de la salamandra, sin preámbulos ni detalles minuciosos, unas cuantas copas de vino para amenizar la velada… y la charla que necesitaba. Charla de amigas. Porque no es bueno cargar tantos secretos. Propios o ajenos, lo mismo da. A la larga taponan la mente y entonces se torna imperioso descargar, liberarse, compartir. Y tanto ansiaba descargarme que temo haber apabullado a la pobre Sofía que, por primera vez en su vida, supo estarse quieta y callada mientras vaciaba una copa tras otra.

Sofía: ¿Qué vas a hacer?
Yo: No sé… Seguir adelante, como sea.
Sofía: Algún día vas a tener que tomar la decisión.
Yo: Sí, pero estoy más cerca de lo que todos creen.
Sofía: Cuando llegue el momento…
Yo: Sí, te lo voy a decir.

Un par de horas más tarde emprendimos el camino a casa, todavía tambaleantes y con sueño, lo cual no nos impidió descorchar otro vinito y hablar incongruencias hasta ver el fondo de la botella.

Pasada la medianoche, liberados los fantasmas y secretos, dormíamos como dos benditas.

viernes, 27 de julio de 2007

Somebody to love

Es increiblemente seductor. Y tierno. Mas de lo que creí o esperaba. De a poco, muy despacito, venciendo mis reticencias y miedos, se adueña de mi alma, de mis espacios, de mis pensamientos. No hay lugar para nada más. Y lo sabe. Con esa sonrisa de nene grande que me hipnotiza se gana mi confianza día a día... y me puede. Sabe lo que siento... me siente. Y yo quiero cuidarlo y confiar. Sobre todo... confiar.

martes, 24 de julio de 2007

Hystera

Hoy puede ser un día fatal. Uno de esos que desde temprano pinta calamitoso, negro… con este frío estepario que sigue azotando Buenos Aires, encima llueve y hay noticias de choques y embotellamientos en la 25 de Mayo, se acabó el dentífrico y nadie avisa y por si fuera poco el olor de las tostadas quemándose irremediablemente.
Podría quedarme un rato más en la cama… digamos toda la semana. Como cuando era una nena desprotegida, absolutamente dependiente de los cuidados de mi mamá y tan ajena a los vaivenes de esta vida.
Bajo el agua hirviendo de la ducha intento despegar de la tristeza imaginando lo fácil que sería lavar la mente como se lava la piel con agua y jabón y perfumarla toda, peinarla y adornarla con flores y perlas. Y que todo fluya… porque de fluídos se trata.
Menstruar me recuerda que soy madre potencial y eso desata los lagrimones que hace tiempo vengo aguantando. Y este dolor de ovarios que me mata de a poco... Cuento los días en función de los tampones que vendrán. Todo es tan líquido, punzante y regular. Regular sobre todo… Menstruar es la cosa más regular en mi vida.

No voy a explicar cual es mi lugar
No voy a pedir, no voy a esperar
Ni a llorar porque soy mujer
Guardo en mi sangre el poder y el dolor.

lunes, 23 de julio de 2007

De mal en peor

Es increíble cómo este resfrío se me prendió con uñas y dientes y no quiere abandonarme. A los mocos y la tos se sumó ahora un dolor de garganta insoportable. Nunca pensé que tragar fuera la cosa más difícil del mundo. Siento la garganta como camino de ripio y noto con desesperación que ni la poción mágica de Luciano logrará atenuar los síntomas.
Por donde miro hay despliegue de pañuelos. Con intención o sin ella (aunque yo creo que más de uno estará tomando revancha por el solo hecho de no ser el único damnificado y su mente enferma sólo piensa en contagiar y contagiar) los simples mortales tosen en la cara del vecino libres de culpa y cargo, convirtiéndose así en los verdaderos agentes propagadores de esta epidemia de mocos que a juicio de muchos parece ser la peor de la historia.
La guardia del hospital está atestada de caras trágicas, narices coloradas y carilinas hechas bollito. Podríamos hacer una consulta global para evitar las dos horas de espera que anticipó la enfermera que, tras años de experiencia, sabe mantener una distancia prudencial y habla lo menos posible. Ni el médico se salva. Pobre, ni hablar puede. Se comunica por señas recibiendo las condolencias de los que aún no hemos alcanzado tal estado de gravedad.

Yo: Ya no sé qué tomar... Probé de todo: antigripal, aspirinas, los caramelitos esos que te duermen la garganta, té de orégano, grapa…
Dr: Seguí con lo mismo porque lo que tenés es viral y no hay un tratamiento milagroso para esto. Hay que respetar el proceso de la enfermedad pero podemos paliar los síntomas.
Yo: ¡Pero algo tiene que haber! ¡Deme un antibiótico, una inyección de cualquier cosa!
Dr: Jejeje… Antibióticos no. No sirven porque no es una enfermedad bacteriana. Tené paciencia…

Casi me largo a llorar en el consultorio. Hace un mes que doy cátedra de paciencia… No sé qué voy a hacer ahora… Guaaaaaaaa!!!!!

jueves, 19 de julio de 2007

Vender y venderse

Llamada a escondidas, cuchicheos, “contame algo más” “no puedo” y la secretaria que entra en el momento preciso informando que llegó el chico del seguro, ese que nos va a dar el curso de capacitación que no pedimos ni queremos. No podía ser más inoportuno.
-Decile que espere que ya voy.
Con todo el dolor de mi alma borro las evidencias, apago el celular y voy a su encuentro a desgano, una pierna que empuja a la otra y ahí lo veo: la réplica exacta de Daniel Tognetti, traje azul marino, camisa amarilla y corbata gris plata con rayas rojas, las manos de adolescente apretando nerviosas una carpeta grande y pesada y al costado una bolsita que a golpe de vista tiene pinta de obsequio empresarial, más precisamente un rico vinito.
Interminable perorata de media hora. En el fondo me dio lástima. Pobre pibe, es nuevo en la compañía como todos lo fuimos alguna vez y rogábamos porque alguien nos ayudara a despegar. Puse cara de concentración mientras observaba sus gestos algo torpes, esa inocultable necesidad de ser aceptado, de anotarse un poroto… Pensar que sos un numerito en esa mole que intentás vender como si te fuera la vida en el intento, alguien te habrá lavado parte del cerebro y grabado el “disquito” y ahora sos uno de ellos… uno más.
-Che… muy instructiva la clase, la verdad. Ahora… digo yo ¿no querés que descorchemos ese vino tan rico que me regalaste y lo tomamos en el balcón?
La bomba atómica estallando a sus pies no lo hubiera dejado más aturdido. Reí para mis adentros disfrutando por un instante el “poder” de ser yo misma.

domingo, 15 de julio de 2007

Gigolo


Life goes on without me I'm just a gigolo, everywhere I go
people know the part I'm playing
paid for every dance
starting each romance
oh what their saying
And there will come a day
And youth will pass away
What will they say about me when the end comes I know
They'll say just a gigalo
Life goes on without me cause I aint got nobody
oh and theres nobody cares for me
theres nobody cares for me I'm so sad and lonely
sad and lonely sad and lonely

viernes, 13 de julio de 2007

Dixit


Mañana se sabrá el veredicto.
Una vez al año el maestro S estalla en crisis existencial y hay replanteos, culpas, dudas y una velada amenaza se esconde tras la consabida frase “no sé si estamos en condiciones de hacerlo”.
Porque no hay caso con el divisi de soprano del Dixit. So difficult to sing, impossible to listen! Bah, ninguna cuerda engancha la fuga final que resulta verdaderamente aterradora.
Un último esfuerzo: páginas 80 a 90 y la decisión salomónica.

jueves, 12 de julio de 2007

De mocos

Sigo resfriada aunque la tos amainó un poquito. Hace más de quince días ya. Misteriosamente sin fiebre. Al fin me decidí por las nebulizaciones caseras, esas que hacían las abuelas con la cacerola de agua caliente, toalla en la cabeza tipo carpita y a respirar el vapor mientras se abren los poros y te tortura la idea de perder semejante oportunidad para hacer esa exhaustiva limpieza de cutis que tanto estás necesitando. Lástima que el resfrío me dejó sin fuerzas para apelar a la mascarilla de ceramidas y silanoles pero al menos podría intentar con alguna ampollita ultra hidratante… ¿o era equilibrante?

-Qué bárbaro ese resfrío que no se va.
-Y si además ando corriendo por ahí con el pelo mojado… peor.
-Esas duchas en mal estado…
-¿A vos te parece? Mucho barrio coqueto y un duchador de boliferia.
-¡Jajaja! Cierto… Me encantaría estar con vos ahora.
-A mí también…

(Bueno, ahora… precisamente ahora, no… Salvo que quieras compartir mi baño de vapor antimocos con olor a eucalipto.)

martes, 10 de julio de 2007

Blanca y radiante


La tarde de ayer fue casi perfecta para muchos. Para los que pudimos disfrutar, reír, jugar y ver por primera vez un paisaje diferente, increíblemente blanco y frío.
H completó el cuadro con chocolate en rama que compró en la estación de servicio más cercana donde la demanda alcanzaba niveles insospechados. Porque curiosamente la nieve desató antojos inaplazables de “chocolate en rama”, desde el más chico al más grande se arrancaban las vestiduras por un mísero chocolatín. A mí me dieron ganas de unos buenos mates con pastelitos de dulce de membrillo, así que nos castigamos de lo lindo mientras veíamos acolchonarse la nieve sobre las ramas de los árboles.
Al menos por un rato pudimos descansar de la Copa América…
El country estuvo de fiesta: los chicos corriendo de un lado a otro, hundidos los pies en ese maravilloso manto inmaculado, mamá sacando cientos fotos desde todos los ángulos posibles sin perder el más mínimo detalle y papá queriendo inmortalizar la imagen histórica de la 4x4 totalmente nevada mientras fumaba un puchito que se le congelaba entre los dedos. Y todos contentos.
Lástima que cuando me dispuse a divulgar las fotos que algún día mostraré con placer y orgullo a mis nietos… ¡zas! Se cortó la luz. Últimamente se corta muuuuy seguido. Lo peor es que la electricidad se lleva también el calor y una vez más, emulando a nuestros ancestros cuando aquella otra nevada ahora tan recordada, terminamos acurrucados frente al fogón tratando de hacerle frente al invierno.
Noche blanca.
Otra ronda de mate bien calentito y a esperar que vuelva la luz. Y mientras tanto, narices aplastadas contra la ventana empañada mirando cómo el cielo se deshace en copos que son como pedacitos de algodón.
Por una vez Buenos Aires se viste de novia.

lunes, 9 de julio de 2007

Nieva en Buenos Aires

Dicen que la última vez fue hace casi 80 años… Pero los pocos sobrevivientes que conozco parecen no recordarlo bien o tal vez el frío les congeló esa parte del cerebro donde guardan el recuerdo de un invierno aún más intenso, crudo y desolado, sin televisión ni batidoras ni celulares…

Un día para volver a ser niños y correr bajo esta lluvia blanca que nos regala un 9 de julio único e inolvidable.


Oh the weather outside is frightful
But the fire is so delightful
And since we've no place to go
Let It Snow! Let It Snow! Let It Snow!

Missing fathers

Alejo es el sobrino de mi marido. Hoy cumple 7 años y quiere una play station y la torta del Hombre Araña.
Alejo va al colegio, juega al fútbol en el club del barrio, se pelea con la abuela y tiene un millón de amigos revoltosos. Es un chico como cualquier otro, con un corazón de oro y la boca más sucia que el Riachuelo.
El papá de Alejo está desaparecido desde hace rato. Se casó muy joven con el velado objetivo de emanciparse de sus padres y vivir una vida que creía lo haría feliz. Pero no tuvo en cuenta que había que trabajar para comer todos los días y que ahora llevaba a cuestas la responsabilidad de una esposa y un hogar. Sin mencionar que a pocos meses del casamiento se anunció el sorpresivo embarazo y la noticia lo dejó tan anonadado que poco le faltó para volver corriendo con papá y mamá.
Alejito nació un día tormentoso. Todos querían tenerlo a upa menos el padre que no soportaba el llanto del recién nacido y una vez hasta se le resbaló de la mesa al piso y poco faltó para dejarlo paralítico o matarlo. No contento con eso, al primer indicio de berrinche le endosaba el crío a la abuela porque “alguien” tenía que hacerse cargo del paquete.
Poco tiempo después lo echaron del trabajo pero descubrió que la libertad del desempleo le permitía vagabundear con los amigos a cualquier hora del día y eso lo volvió aún más despreocupado e inmaduro. Con la indemnización compró un auto usado que luego secuestró la policía, seguramente al hallar alguna materia non sancta escondida bajo el asiento. Lo peor eran las peleas conyugales a grito pelado que más de una vez terminaban en ojos morados. Hasta que un día mi cuñada dijo “¡Basta!” y lo puso de patitas en la calle. El infeliz ni se inmutó. Se llevó el equipo de audio, su bien más preciado, algo de ropa y, sin siquiera saludar al hijo, se mandó a mudar. Sus tímidos intentos de volver fueron rápidamente rechazados por la familia en pleno que no quería verlo ni dibujado.
Hubo juicio de divorcio y el matrimonio se disolvió en menos de lo que canta un gallo. Del susodicho, ni noticia. Más tarde supimos que trabajaba como chofer para una conocida bodega mendocina. Cada tanto hacía algún llamadito interesándose por Alejo y durante un tiempo comenzó a visitarlo los sábados por la tarde. Estaba escrito que el entusiasmo no le iba a durar mucho. Otra prolongada ausencia y el chico preguntando a todos
“¿Dónde está mi papá?”
Hace ya más de nueve meses que no se le ve el pelo. Ni siquiera llama. Alejo le dio el regalo del día de padre a su tío del alma, mi marido, que con todo el amor del mundo hace las veces de figura paterna intentando llenar ese vacío que nadie se atreve a explicar. El nene no pregunta más por el papá. No se cuestiona ni lo cuestiona. Pero hoy tiene la mirada triste y no hay play station en el mundo que le devuelva la felicidad de saber que
“papá está presente y te ama”.
Feliz cumpleaños, Ale... Nosotros sí te queremos de verdad.

viernes, 6 de julio de 2007

Éramos pocos...

La oficina nueva es preciosa. Vista al río, balcón terraza donde planeo tomar sol este verano y ese olorcito a recién pintado que lo hace sentir a uno tan a gusto.
Ayer colgamos los cuadros. Mucho mapa dando vueltas, no sé para qué si ahora el Encarta hace todo el trabajo y la geografía es cosa del pasado. Rescaté mi título que yacía aplastado bajo una pila de publicaciones inútiles. Previa limpieza meticulosa con Cif multiuso, lo colgué con orgullo detrás de mi escritorio y cada tanto le echo un vistazo sólo para recordar viejos tiempos.
H me regaló un monitor widescreen (léase “la frutilla de la torta”). Hace rato venía antojado y yo refrenando sus impulsos consumistas “porque hay mucho gasto ahora, tal vez más adelante, después vemos…” Pero no pudo con su genio y compró dos: uno para mí y otro para él y acá están instalados, impecables, ultra profesionales y sofisticados. Ahora veo todo chato y como ensanchado y me siento una chica del 2000.
Pero cuando creía que todo era color de rosa, sopló el viento del sur y he aquí la grata noticia: nuestro adorado vecino del country, ese que es además colega y que juega al fútbol con H y ahora anda por ahí vociferando que no devolverá la camiseta manga larga del equipo porque la pagó de su bolsillo y le pertenece, ese que no para de fumar y con un cigarrillo prende el que sigue, el mismo que siempre pero siempre tiene la última palabra y aunque le den la razón como a los locos encuentra la excusa para seguir acotando, que es un auténtico grasa impresentable aunque muy querible por cierto, el que sabés cuando llega pero nunca cuándo se irá… en fin, el vecino más denso del barrio anunció que se muda al piso del arriba. O sea que seremos vecinos por partida doble, prácticamente a tiempo completo. Y agregó que le “va a encantar venir a tomar mate con nosotros” o tal vez una cervecita en el balcón los días de calor.
H está contento (por ahora) de tener al amigo cerca. Hasta hace planes de trabajo en conjunto. Yo todavía no me resigno… ¡Nos va a llenar la oficina de humo!
Pero dicen que no hay mal que por bien no venga. Ya veremos… El tiempo será testigo.

lunes, 2 de julio de 2007

A "primera vista"



CANTAR me hace BIEN, muy bien. Adoro cantar.
Cuando es bajo la dirección del maestro S estoy como en éxtasis, me entrego, sufro y gozo con él, me dejo llevar entre crescendos y staccatos y mi voz es como arcilla en sus manos porque basta una mirada, un simple gesto suyo, para sentirme segura y saber exactamente qué hacer, cómo, dónde y cuándo. Pero si además la propuesta incluye Misa Sancti Nicolai de Haydn y Gloria de Vivaldi… casi podría tocar el cielo con las manos.



El concierto de ayer me dejó esa sensación de felicidad que creí no volvería a experimentar otra vez. Como hace ya tantos años… Cuando el Réquiem de Mozart o la Misa en Do de Beethoven… Cada "Primera Vista" me trae un recuerdo único y distinto y lo revivo como si tuviera otra vez veinte años y estuviéramos juntas como antes, inseparables, vos té con limón y mucho azúcar y yo café, muchos cafés en los bares más tangueros de Buenos Aires mientras repasábamos una y otra vez la partitura teñida de resaltador amarillo sabiendo que nos perderíamos indefectiblemente al comienzo de la fuga.
Siempre tengo la esperanza de verte llegar aunque sé muy bien que no lo harás. Y eso me entristece. Porque cantar juntas otra vez… ah, entonces mi felicidad sería completa.